Ucrania
En las semanas finales de la campaña presidencial en Ucrania, todos los candidatos quisieron aparecer en el programa televisivo de entrevistas de Savik Shuster.
Cuando se le negó la invitación, una candidata ellos amenazó con lanzar un ataque contra el estudio de Shuster para imponer un muy improvisado debate en vivo con un rival.
Para Shuster, esto fue un poco como en los viejos tiempos allá en Moscú.
Shuster es un refugiado de la Rusia de Vladimir Putin.
Conforme se han restringido las noticias por televisión en el país, algunos periodistas que no se muerden la lengua, como Shuster, se han ido a la vecina Ucrania, donde el clima político y los medios son mucho más vívidos y diversos, por no decir más interesantes.
La separación entre los dos países se ha vuelto cada vez más evidente desde que la revolución naranja de 2004 puso a Ucrania en el camino hacia un gobierno más estilo europeo, a diferencia de los regímenes autocráticos de muchos de los países que conformaron la Unión Soviética.
Shuster salió de Rusia cuando fue cancelado su programa, “Libertad de expresión”.
Sus supuestos pecados: hacía preguntas mordaces que arrojaban dudas sobre las autoridades y buscaba invitados que no eran del agrado oficial. En otras palabras, hacía lo que los periodistas suelen hacer.
“Ahora, la televisión allá es como en tiempos soviéticos”, afirmó. “Cada vez veo más conformismo. No está permitido invitar personas que tengan posturas diferentes y que puedan debatirlas. Así que ahora, en Rusia, no se puede hacer programas de entrevistas”.
Otro recién llegado a Kiev es Yevgueny Kiselyov, que fue pionero del periodismo por televisión en Moscú en los años noventa. El asegura que en Rusia la autocensura llega a todas partes.
“Hay todo tipo de restricciones -indicó-, todo tipo de listas negras que nunca se publican, pero todos los productores, todos los editores las saben de memoria”.
Con programas de entrevistas rivales, estos dos inmigrantes se convirtieron en importantes líderes de opinión en las elecciones presidenciales de Ucrania, que tendrán una segunda vuelta el 7 de febrero.
En ellas se decidirá entre Víktor F. Yanukovich, el perdedor en la revolución naranja, y la primera ministra Yulia V. Tymoshenko, una de sus héroes.
Ellos fueron los dos finalistas de las elecciones del domingo 17 de enero y el hecho de que nadie sepa quién va a ganar es un signo revelador de que Ucrania no se parece a la mayoría de los países post-soviéticos.
Los dos candidatos han estado regularmente en los programas de Shuster (que parece profesor universitario) y de Kiselyov (con más aspecto del clásico periodista de televisión).