HaitÃ
Diez bautistas estadounidenses arrestados por tratar de sacar de Haità a 33 niños dijeron que solo intentaban hacer lo correcto, aplicando principios cristianos para salvar niños haitianos.
El primer ministro Max Bellerive dijo que estaba indignado por "el tráfico ilegal de niños" por parte del grupo en un paÃs afligido desde hace mucho tiempo por el flagelo y la intromisión extranjera.
Pero la dura realidad en este paÃs desesperadamente pobre -especialmente después del catastrófico terremoto del 12 de enero- es que algunos padres confirman abiertamente su deseo de separarse de sus hijos si ello significa una mejor vida para los pequeños.
Fue un sentimiento expresado por todos menos uno de los aproximadamente 20 padres entrevistados el domingo en una tienda de campaña llena de niños cuyos juguetes fueron fabricados con basura.
"Algunos padres que conozco ya entregaron sus hijos a extranjeros", dijo Adonis Helman, de 44 años. "He estado pensando cómo voy a escoger a cuál podrÃa dar, probablemente al menor", señaló.
El agobiado gobierno de Haità ha detenido todas las adopciones, a menos que estuvieran en curso antes del terremoto, debido al temor de que los huérfanos o niños perdidos sean más vulnerables que nunca a ser secuestrados y vendidos.
El orfanato adonde fueron llevados posteriormente los niños dijo que al menos algunos de ellos tienen padres con vida, a quienes al parecer se les dijo que los pequeños iban a un paseo largo apartándolos de la miseria posterior al terremoto.
Cualquiera que haya sido su intención, otras organizaciones de ayuda en Haità calificaron el plan como imprudente.
"El instinto para avalanzarse y rescatar a niños puede ser un impulso natural, pero no puede ser la solución para decenas de miles de niños que quedaron vulnerables por el terremoto de HaitÃ", dijo Deb Barry, un experto en protección de la organización Save the Children, la cual quiere una moratoria sobre adopciones nuevas.