Estados Unidos
"Despierten y levántense", es la invitación que lanza el audaz lema de un incipiente movimiento que se ha autodenominado Fiesta del Café, una alternativa de izquierda al movimiento de la Fiesta del Té.
Pero va a necesitar mucho más que una sacudida de arábiga, lo que a la fecha equivale a poco más que un exhorto de buena voluntad, para energizar a la izquierda. Desde hace ya algunos meses, los murmullos y la intensidad han estado a la derecha, encabezada por la Fiesta del Té, cuyos miembros marchan con devoción y método con planes para lo que Sarah Palin ha llamado "otra revolución" cuando vengan las elecciones de otoño.
Para los demócratas paralizados por sus compañeros del "partido del no" y la disidencia en sus propias filas -y recientemente, azotados por el escándalo-, las corrientes se parecen mucho a lo que veÃan los republicanos en el verano de 2006 o los mismos demócratas en el otoño de 1994, cuando una arrolladora marea llevó al otro partido al poder en el congreso.
¿Qué se necesitarÃa para que los demócratas recuperaran la intensidad de apenas hace un año? Algunos dicen que eso es imposible.
"Cuando un partido está en el hoyo, realmente está en el hoyo", afirmó el analista polÃtico independiente Charlie Cook, quien predice una vapuleada para los demócratas en las elecciones de noviembre. "Eso les ocurrió a los republicanos en 2006 y, en cierta medida, en 2008, y se aplica a los demócratas ahora".
Otros sostienen que los demócratas podrÃan recuperar su encanto solo si supieran por qué desapareció, para empezar. Stanley Greenberg, encuestador demócrata, observó que la energÃa que respaldó a los demócratas en 2006 se estuvo acumulando durante un año, empezando por el enojo popular ante la manera en que el presidente George W. Bush manejó las consecuencias del huracán Katrina y la guerra en Irak. "El otro lado se desmoralizó al ver nuestra energÃa", señaló Greenberg. Esta vez, precisa, "nuestro lado está desmoralizado por la falta de progresos. Esto casi es independiente de la energÃa del otro lado".
Los demócratas tienen que hacer dos cosas, recomendó. Tienen que demostrar que pueden gobernar con éxito -aprobar alguna versión de la reforma del seguro médico es lo que él preferirÃa- y después tienen que enmarcar las elecciones como una opción en favor de los demócratas: "¿Quieren cerrar filas en torno a sus lÃderes o quieren regresar a las polÃticas que nos metieron en este problema?"
"La energÃa viene con el poder de elección", agregó.
Mejor argumento
Jonathan Alter, cuyo libro "La promesa: año uno del presidente Obama", saldrá en mayo, se alÃnea con ese razonamiento. "Si se enmarca correctamente la cuestión, podrÃamos tener la intensidad en contra de la gente que frustró la voluntad de la mayorÃa", analizó.
Pero, primero, los demócratas necesitan afilar el argumento que el presidente empezó a presentar en su discurso sobre el estado de la Unión: que no le toca a él solo.
"Obama tenÃa esta frase en su campaña: ‘Nosotros somos aquellos a quienes ustedes esperaban’. Pero ese ‘nosotros’ no apareció", indicó Alter. La gente pensó que bastaba con que los demócratas estuvieran controlando ambos extremos de la Avenida Pennsylvania. No entendió que no todos los demócratas son liberales y se desconectó debido a la poca disposición de los dirigentes del partido para impulsar cosas como la opción pública como parte de la reforma de seguro médico.
"Hubo una nociva combinación de muy grandes expectativas y de cierta ingenuidad respecto de cómo funciona la polÃtica", explicó Alter.
Sin embargo, muchos de los cálculos para noviembre dependen de que el "nosotros" vuelva a aparecer.