Estados Unidos
En una caminata espacial este domingo, los astronautas tuvieron que recurrir a un martillo y una barra de palanca para atornillar exitosamente un perno trabado luego de dos frustrantes horas, logrando adjuntar así un nuevo tanque lleno de amoníaco refrigerante a la estación internacional.
La tarea, a 345 kilómetros de altura, fue realizada en el 40 aniversario del lanzamiento del Apollo 13.
En su segunda caminata espacial en tres días, Rick Mastracchio y Clayton Anderson martillaron, tiraron y empujaron sin éxito el perno terco. Aflojaron los pernos buenos y movieron el tanque en caso de que estuviese mal colocado. Finalmente, el perno entró en el hueco.
Los astronautas adentro llamaron a los caminantes espaciales a tomarse un descanso y relajar las manos, pero Mastracchio y Anderson insistieron en que no estaban cansados. No obstante, el Control de Misión aplazó hasta una tercera caminata el martes la colocación de los conductos de fluido para el tanque y otras tareas. Pese a ello, la caminata se alargó.
El espacio para colocar el tanque fue despejado a inicios de la caminata, cuando Mastracchio y Anderson sacaron un tanque casi vacío que había estado en la estación espacial durante casi ocho años. El amoníaco es circulado a través de radiadores para enfrían el equipo electrónico de la estación.
Durante la caminata del martes, el viejo tanque será colocado en el transbordador para su regreso a la Tierra. La NASA planea llenar de nuevo el tanque y enviarlo a la estación espacial en el verano como repuesto. Ese será el penúltimo vuelo del transbordador.
Mientras Mastracchio y Anderson trabajaban afuera, sus colegas en el interior de la estación descargaban el cargamento entregado por el Discovery la semana pasada y colocaron equipo viejo y basura en el transbordador.