Costa Rica
Millares de peregrinos rindieron un homenaje este sábado a la Virgen de los Angeles, patrona de Costa Rica, luego de caminar bajo la lluvia y el sol hasta el principal santuario del paÃs desde todos los pueblos y ciudades.
Cartago, antigua capital a 22 kilómetros al este de San José, amaneció el sábado literalmente abarrotada de "romeros", que ocuparon cualquier espacio para descansar, tras agotadoras jornadas de caminar, custodiados de cerca por numerosos oficiales de PolicÃa.
Un ambiente de fiesta envolvió a la ciudad durante las primeras horas de la mañana previo a la eucaristÃa presidida por los obispos del paÃs y a la que asistieron representantes de los tres poderes de la República, celebrada en una explanada al frente de la BasÃlica de los Angeles.
Ni el frÃo de la madrugada en la llamada "ciudad de las brumas" ni una ligera llovizma diezmaron la fe de los miles que llegaron, algunos hasta con una semana de caminar distancias cercanas a los 300 kilómetros.
Ancianos, adultos, hombres, mujeres y niños formaron una amplia mancha multicolor frente al santuario, al final de las travesÃas, algunas iniciadas una semana atrás.
A la Virgen de los Angeles, a quienes los ticos (costarricences) llaman "La Negrita" por su color pardo, los fieles le atribuyen milagros y cada dos de agosto, unos llegan hasta su basÃlica para agradecerle los favores cumplidos, pero otros por el simple placer de visitarla.
La cura de enfermedades a familiares, el alejamiento del alcoholismo del padre o el hijo o hasta para pedirle suerte en la loterÃa, son algunas de las peticiones que le agradecen o "encargan" cada año a "La Negrita".
"Yo tomaba mucho licor y ella me sacó del alcoholismo", confesó a la AFP Marcelo Rivera, quien caminó durante cinco dÃas casi 250 kilómetros.
"Yo vine a pedirle que sane a mi madre de un cáncer", dijo por su parte Elia GodÃnez, quien vino desde el municipio de San Vito de Coto Brus, unos 280 kilómetros al sur de San José.
"Me ha hecho milagros y ahora lo que le pido es que me gane un pedacito de la loterÃa para arreglar mi casita", manifestó entre risas una anciana de nombre Cecilia.
Miles de peregrinos parten desde sus pueblos natales, otros miles se desplazan en autobuses hacia San José para caminar los 22 kilómetros.
A la vera del camino, en solitario, en parejas o en grupos, los peregrinos avanzan paso a paso, sigilosos la mayorÃa, hacia la meta.
Unos 180 agentes del Tránsito, asà como cámaras de video colocadas estratégicamente en distintos puntos del recorrido, velaron en esta ocasión por su seguridad.
La Cruz Roja instaló centros de asistencia donde los voluntarios dieron masaje y agua a los caminantes.
Aún hacia el medio dÃa, filas interminables de feligreses de todas las edades se observaban a 15 kilómetros de la llegada, pero con su fe inquebrantable.
"Tengo que llegar porque se lo prometà a la virgencita", confesó Leonel Arroyo, acompañado de un hermano menor.
La tradición inició en 1635 cuando, según se cuenta, la Virgen se le apareció sobre una piedra a la mulata Juana Pereira, cuando Cartago era el centro de actividades de los colonizadores españoles.