Bolivia
Pocas horas faltan para iniciar la carrera contra reloj de un referéndum revocatorio que muchos consideran inconstitucional, mientras el oficialismo lo defiende.
Las campañas para acumular insidencia en el voto positivo llegó a su fin, ahora solo resta esperar y pedir a Dios salir favorable en estos comicios populares.
Desde finales del mes pasado, el país boliviano ha vivido un ambiente obscuro, lleno de manifestaciones, heridos y muertos.
Un país donde la oposición pide detener este proceso electoral y el gobierno exige el sometimiento de este.
Evo Morales, presidente de Bolivia, quien cerró su campaña en su fortín de El Alto, cerca de La Paz, vivió una insólita situación para un jefe de Estado cuando no pudo visitar, por las protestas en su contra, cuatro regiones opositoras.
En campaña llegó a Santa Cruz -el departamento que más lo resiste- pero por las protestas optó por no salir del aeropuerto. De allí tenía previsto desplazarse hacia la amazónica Trinidad, en Beni, pero suspendió su objetivo, advertido de que también había otros grupos de manifestantes en el lugar.
Más temprano había tenido que cancelar su visita a Sucre, capital constitucional de la República, donde debía leer ante el Congreso su informe de gestión, y la víspera debió cancelar un encuentro en la sureña Tarija con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Argentina, Cristina Kirchner.
Reglas del juego
Según la ley se revocará la gestión de Morales si el resultado del NO en el referéndum alcanza un porcentaje superior a 53.74%, con que ganó la presidencia en diciembre de 2005.
También se medirá la gestión de los prefectos si el resultado del NO en el referéndum alcanza porcentajes superiores al resultado obtenido en las elecciones departamentales.
Es decir, el prefecto de La Paz necesita un 37. 99% para su aprobación, el de Chuquisaca: un 42.31%, en Pando se ocupa un 48.03%, en Beni el 44.64%, mientras que en Santa Cruz 47.87% de los votos. Asimismo, en el departamento de Oruro: necesitan el 40.95%, en Potos 40.69%, en Tarija: 45.65% y en Cochabamba 47.64% de los votos escrutados.
El jefe de Estado ha apostado a este referéndum por considerar que si es ratificado -como preven las encuestas-, saldrá fortalecido en su pulso frente a las regiones.
Pero analistas han advertido que el mandatario podría ser objeto de un rechazo mayor en los departamentos donde pierda en el referéndum.