Honduras
El camino se vislumbra más claro con cada día que pasa. El fervor por un cambio es inminente para los salvadoreños, lo que ha provocado que la izquierda acentúe su camino hacia el poder.
En lo que va de 2008 se han dado sorpresas para los partidos políticos: la derecha representado por Arena ha perdido popularidad, mientras que el adversario aumenta su intención de voto.
Con el partido más significativo de la izquierda, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que fue inscrito como partido político legal el 14 de diciembre de 1992, la izquierda por fin está al alcance del poder, el que ha venido buscando por la vía armada y protestas desde la década del 30 del siglo pasado.
El actual partido surgió de la guerrilla conocida como FMLN. La guerrilla con mando único lanzó su primera ofensiva general el 10 de enero de 1981 y con ello empezó más de una década de guerra que concluyó con los acuerdos de paz.
Una vez desmovilizada, la guerrilla, a inicios de los 90 del siglo pasado, rápidamente se transforma en un partido político, dando inicio a una jornada de convenciones municipales y departamentales donde demuestra la vitalidad de que gozaba el Farabundo Martí.
Posteriormente se aprueba la participación del partido en las elecciones generales de marzo de 1994.
Por tanto, el FMLN participaba por primera vez en un proceso electoral, tras 14 años de fundación, esto en el marco de las garantías democráticas obtenidas en la negociación de la paz y con una adecuada vigilancia de la comunidad internacional.
La derecha salvadoreña
Desde 1980, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) ha sido el principal partido que representa la derecha salvadoreña. Se encuentra al frente del Poder Ejecutivo desde 1989, ganando consecutivamente cuatro elecciones presidenciales. Además, ha tenido siempre una importante bancada de diputados en la Asamblea Legislativa.
Desde su fundación, Arena ha sido un partido verticalizado y muchos observaron poca democracia interna, en el cual su máximo organismo de conducción nacional tiene facultades casi ilimitadas para intervenir en la vida y las decisiones del partido.