Estados Unidos
Tras la designación oficial de sus respectivos candidatos a presidente y vicepresidente de Estados Unidos, republicanos y demócratas tienen dos meses por delante para la lucha por la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, que se anuncian muy disputadas.
Tanto el republicano John McCain como el demócrata Barack Obama, cuyas posturas se oponen en casi todos los asuntos -Irak, energía, cobertura de salud, entre otros- afirman que encarnan el cambio y deben convencer por fuera de sus respectivos bandos a los electores independientes para ganar las elecciones del 4 de noviembre.
McCain prometió vientos de cambio en Washington, presentándose como un reformador que trabajará "con la mano tendida" hacia quienes estén dispuestos a ayudarlo "para hacer avanzar de nuevo el país".
"El balance de John McCain muestra que lucha por el cambio", aseguró en la cadena NBC su principal estratega, Steve Schmidt. El consejero republicano opinó en cambio que en lo que respecta a Obama, el cambio era "una bonita palabra" que parecía más "una táctica electoral".
No se puede contar con McCain para encarnar el cambio, recordó en la cadena CBS el principal estratega de Obama, David Axelrod. "el senador McCain utilizó la palabra ‘cambio’, pero la política que describió sonaba muy familiar", evaluó Axelrod, afirmando que McCain quiere contentarse con seguir la política en vigor durante los últimos ocho años, bajo el mandato del impopular George W. Bush.
Alto desempleo
Las últimas cifras sobre el desempleo deberían alimentar la campaña demócrata. La desocupación alcanzó en agosto su mayor nivel desde setiembre de 2003 en Estados Unidos, con 6.1% de la población activa.
"John McCain demostró que tiene intenciones de seguir con la política económica que generó, solo este año, la pérdida de 605,000 empleos", comentó Obama.
"Cuando la economía va mal, lo último que hay que hacer es subir los impuestos como Barack Obama pretender hacer", opinó su rival republicano.
Ambos candidatos estaban a la par en los sondeos publicados antes de la intervención de McCain, aunque Barack Obama, primer negro de la historia de Estados Unidos en quedar a un paso de la Casa Blanca, parecía poder triunfar en varios estados decisivos.
McCain, acompañado por su compañera de fórmula, Sarah Palin, era esperado en Wisconsin (norte) y sobre todo en el estado industrial sinistrado de Michigan (norte). En su discurso, mientras asumía su designación como candidato, McCain se mantuvo muy vago sobre sus proyectos económicos.
La campaña sobre el terreno constituirá una prueba de fuego para Sarah Palin. Una encuesta publicada por la cadena ABC News mostraba que el 50% de los estadounidenses piensan que Palin no tiene la experiencia necesaria para convertirse, eventualmente, en vicepresidenta, mientras que al 42% parecía creer que sí. En cambio, el 66% de los estadounidenses afirma que Biden sería un vicepresidente creíble, contra un 21% que opina lo contrario.