Finlandia
El autor de la matanza del martes en Kauhajoki, en el sudoeste de Finlandia, era un gran aficionado a las armas, una persona compleja e inestable, pero también inteligente y digna de confianza como amigo, que admiraba a otros asesinos de escolares, según testimonios de sus allegados.
Matti Juhani Saari, de 22 años, estudiante de hostelerÃa, pasaba mucho tiempo consultando internet y su gusto por las armas era reciente, revelaron sus amigos a los medios de comunicación finlandeses.
Saari irrumpió el martes en un aula de su escuela profesional y mató a nueve de sus compañeros de estudio, entre ellas ocho mujeres, y a un profesor, para luego suicidarse.
Saari ocupaba un apartamento de estudiante cerca de su escuela de formación profesional.
Su familia vivÃa en la pequeña ciudad de Pyhäjärvi, a unos 300 kilómetros al norte de Kauhajoki.
Varios amigos de infancia lo recordaban como alguien solitario, a menudo objeto de burlas.
Para algunos de sus camaradas y profesores de la escuela de formación profesional, Matti era alguien corriente, aunque su fascinación por las armas y por las matanzas escolares no habÃa pasado desapercibida.
"El domingo pasado, mientras se bebÃa su última cerveza completamente borracho, Matti escribió en un foro de internet que podrÃa matar a alguien, sin mencionar el nombre", narró un amigo al tabloide Iltalehti.
"Le preguntamos ‘¿no lo harás, verdad?’, y respondió que no harÃa nada semejante", agregó.
Su amigo recordó que en la primavera (boreal) de 2007, Matti se sintió cautivado por los mensajes de Seung-Hui Cho, el joven que mató a 32 personas en la universidad estadounidense de Virginia Tech.
Ley de armas
Finlandia reforzará su legislación sobre armas de fuego después de la matanza de Saari, la segunda en menos de un año, y ha abierto una investigación sobre si ha habido negligencia policial.
El primer ministro finlandés Matti Vanhanen, que decretó un dÃa de luto nacional y ordenó que las banderas ondeen a media asta, se trasladó al lugar de la tragedia para reunirse con las autoridades locales y los familiares de las vÃctimas.
Ayer, en el lugar de la masacre habÃa cientos de velas encendidas, una rosa roja y ramos de flores.
Los alrededores de la escuela de esta pequeña localidad de 14,000 habitantes estaban casi desérticos el miércoles por la tarde.
Por la mañana, los habitantes que se habÃan recogido ante el lugar tenÃan el semblante serio, aunque no exteriorizaban sus sentimientos.