Tailandia
Miles de personas desfilaron ayer en el centro de Bangkok para denunciar la represión de una manifestación antigubernamental del 7 de octubre, que dejó dos muertos y 478 heridos, pero el primer ministro, Somchai Wongsawat, reafirmó que no renunciaría.
La víspera el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Anupong Paojinda, acentuó la presión sobre Somchai, al afirmar que si estuviera en su sitio, dimitiría.
“El gobierno no puede abandonar su deber”, respondió el primer ministro ayer en una conferencia de prensa transmitida por televisión.
“El que renuncie o no renuncie dependerá del interés nacional”, afirmó. Y cuando se le preguntó sobre la declaraciones del general Anupong, contestó “es tan solo su opinión”.
Ayer la policía se mantuvo al margen de los manifestantes que recorrieron la capital tailandesa blandiendo fotos de Somchai, con la inscripción “asesino”. La policía estimó en 5,000 la cantidad de manifestantes.
Asesinatos
El 7 de octubre dos personas fueron muertas y 478 heridas por la policía, que dispersó sin miramientos a los miles de opositores partidarios de la monarquía que habían organizado el bloqueo del parlamento en Bangkok.
Las protestas están organizadas por la Alianza del Pueblo por la Democracia (PAD) cuyos seguidores acampan desde el 26 de agosto en la sede del gobierno dominado por el Partido del Poder del Pueblo (PPP).
La PAD es una coalición extraparlamentaria heteróclita, dirigida por empresarios, ex oficiales y sindicalistas que tan solo tiene un punto común: su odio hacia Thaksin Shinawatra.