Estados Unidos
La recesión económica podría indicar cambios significativos en la vida estadounidense.
“Una estadística asombrosa es que, a diferencia de épocas pasadas, mientras más se asciende en la escala de ingresos, más tiempo se trabaja”, señala Dalton Conley, profesor de sociología de la Universidad de Nueva York.
“En la economía cada vez hay más cosas que antes estaban fuera del mercado. En lugar de que papá y mamá lleguen a casa con las compras, salen u ordenan por teléfono.”
Una recesión, pues, puede provocar beneficios no medidos por el mercado. “Si la gente sale menos a comer a restaurantes, el producto interno bruto desciende”, dice Conley, “pero no hay nada en el PIB que mida lo que uno gana al cocinar en casa y comer sin prisas con los hijos.”
En un estudio de cafetaleros de Colombia, Grant Miller, que enseña políticas de salud en la facultad de medicina de Stanford, encontró que las tasas de mortalidad infantil y juvenil se reducen al caer los precios del café, y llegó a la conclusión de que es porque los padres tienen más tiempo de cuidar de sus hijos.
Pero según la mayoría de las opiniones, los malos tiempos anuncian una mejora al menos en ciertos delitos.
“Nunca he podido encontrar ninguna relación entre los delitos violentos y la economía”, admite Stepehen Raphael, profesor de economía de la escuela de política pública de la Universidad de California en Berkeley, especializado en economía urbana y laboral. “Pero hay una relación con los delitos contra la propiedad. Ya sean robos, latrocinios o robo de autos, estos siempre aumentan con el desempleo.
Además, la caída del mercado ya ha causado muchas crisis personales.
“Nunca habíamos tenido este volumen de llamadas”, dice el doctor Richard A. Chaifetz, director de ComPsych, el mayor proveedor de programas de asistencia a los empleados, que cubre a 27 millones de personas. “Había estado en aumento gradual todo el año, pero de pronto subió y ahora tenemos 20% ó 30% desde fines de julio. Y mientras que las relaciones y la psicología personal solían ser la razón número uno de que la gente llamara, ahora son las cuestiones financieras y legales.”
En una recesión típica, los jóvenes se dirigen en masa a la educación superior, especialmente a las alternativas de bajo costo, como los colegios comunitarios, universidades del estado y escuelas de oficios, para aumentar sus posibilidades de tener empleo. Al mismo tiempo, por todo el país, los estudiantes y sus padres agonizan ante la opción de una escuela pública y una privada y por los préstamos que podrían pedir para pagarla.
Y aunque a los estadounidenses les cuesta trabajo pagar sus facturas médicas y la atención médica preventiva resulta arruinada en una economía mala, algunos economistas aseguran que hay algunos efectos positivos en la salud.