Afganistán
La población afgana, alentada por la decisión del presidente Hamid Karzai de ejecutar a siete condenados a muerte desde principios de mes, piden masivamente que las ejecuciones vuelvan a ser públicas, como era el caso durante el régimen de los talibanes, para luchar contra la criminalidad.
Las organizaciones de defensa de los derechos humanos y varios gobiernos occidentales han denunciado estas ejecuciones, las primeras desde hace un año, alegando las carencias y la corrupción del sistema judicial afgano.
Pero los afganos se han manifestado de forma unánime y la editorial de un periódico lo recogía bajo el título “Gracias, señor presidente”.
El pasado mes, en una conferencia de mujeres afganas, las participantes le pidieron a Hamid Karzai que vaya más allá y que haga públicas las ejecuciones a muerte (por la horca o pelotón de ejecución), como durante el régimen de los talibanes (1996-2001).
En aquel momento, el presidente había rechazado esta posibilidad pero el pasado fin de semana declaró ante la prensa que se planteaba una ejecución pública para los autores de una agresión con ácido contra varias jóvenes de un instituto de la ciudad de Kandahar (sur).
Si esta propuesta es aprobada por la Corte Suprema y los responsables religiosos, “aceptaré que las ejecuciones de los que cometieron semejantes actos de barbarie se hagan delante del mundo entero”, dijo.
Por su parte, el consejo de mulás del oeste de Afganistán publicó la semana pasada un comunicado pidiendo la ejecución pública de los criminales.
“Eso llenaría de miedo el corazón de los criminales y los crímenes disminuirían”, justificó el portavoz del consejo, Faruq Husein.