Estados Unidos
Uno de los principales ejecutivos de Wall Street durante casi 50 años, que creó de la nada una de las firmas de inversiones más prestigiosas, confesó haber cometido un gigantesco fraude que costará a los inversionistas por lo menos 50,000 millones de dólares, dijeron las autoridades federales.
Bernard L. Madoff, de 70 años, encara una acusación de fraude y se negó a hablar con los periodistas, después que un magistrado federal de Manhattan ordenó la noche del jueves su liberación bajo fianza de 10 millones de dólares.
El director adjunto de supervisiones de la Comisión de Cambio y Bolsa (SEC por sus iniciales en inglés), Andrew M. Calamari, dijo que el organismo presentó una denuncia civil paralela por fraude bursátil y dijo que es un “fraude anonadante de proporciones épicas”.
La SEC dijo que intenta obtener ayuda de emergencia para los inversionistas, incluyendo la congelación de activos y la designación de un administrador que liquide la firma.
Mayor fraude
Si las denuncias penales llegan a ser verdad, podría ser el mayor fraude en la historia financiera de Estados Unidos perpetrado por una sola persona.
Casi todas las denuncias emanan de relato que hizo Madoff a dos agentes del FBI y a tres ejecutivos de su firma, Bernard L. Madoff Investment Securities LLC.
De ser verdad, sería una vertiginosa caída para Madoff, ex presidente de la bolsa de valores Nasdaq, que fundó su empresa en 1960 con 5,000 dólares que ganó cuando trabajaba por hora como salvavidas en las playas de Long Island.
Los investigadores dijeron que el delito de Madoff comenzó en un negocio separado y altamente secreto sobre asesoría financiera destinado a un grupo de 11 a 25 clientes con un total de unos 17,100 millones de dólares en activos bajo su gerencia.
La denuncia penal firmada por el agente del FBI, Theodore Cacioppi, dijo que Madoff indicó a tres ejecutivos de la empresa el miércoles en su apartamento de Manhattan, que el negocio de asesoría inversionista era un fraude y que era insolvente desde hace años, habiendo perdido por lo menos 50,000 millones de dólares.
Madoff dijo a los empleados que está “acabado”, que tiene “absolutamente nada”, que “todo es solamente una gran mentira” y que “básicamente fue una gran pirámide de Ponzi”, según la denuncia presentada en los tribunales.
Los empleados entendieron que la admisión de Madoff significa que “durante años pagó intereses a ciertos inversionistas del capital recibido de otros inversionistas”, estipuló la denuncia.
De ser convicto, Madoff podría encarar hasta 20 años de cárcel y una multa de 5 millones de dólares.
Reacción
El arresto del legendario corredor de Wall Street, bajo acusaciones de que realizó un fraude por 50.000 millones de dólares, provocó ayer un gigantesco agujero, en la ya deteriorada reputación del sector financiero estadounidense.
Como sucedió con la caída del Lehman Brothers, American International Group (AIG, seguros) y otras instituciones aparentemente invulnerables, los problemas de Madoff son considerados sintomáticos del descontrol generalizado, el sobredimensionamiento, y la codicia que anida en Wall Street.
Al Goldman, jefe de estrategia de mercado en Wachovia Securities, describió la caída de Madoff como una “gran bomba”.
Colapsa rescate automotriz
El colapso del rescate del sector automovilístico estadounidense desató ayer una nueva ola de pérdidas bursátiles y el contagio de la crisis obligó a la Unión Europea, a Japón y a Brasil a anunciar nuevos paquetes de estímulo económico.
Las malas noticias siguen acumulándose: uno de los mayores bancos estadounidenses, Bank of América, y varias otras compañías internacionales, anunciaron más despidos masivos, mientras la producción industrial en Europa está cayendo más rápido de lo previsto.
La Unión Europea aprobó el viernes un paquete de estímulo por 260,000 millones de dólares, según el cual los países miembros aportarán el equivalente a 1.5% de su Producto Interno Bruto (PIB) para sacar al bloque de la recesión.
“Absolutamente todo el mundo está de acuerdo sobre la gravedad de la crisis”, dijo el presidente francés, Nicolás Sarkozy, tras presidir una cumbre del bloque en Bruselas. “Todo el mundo coincide en la necesidad de un plan de estímulo”, añadió.
En Washington, el gobierno del presidente George W. Bush, dijo que estaba dispuesto a impedir el colapso de la industria automovilística estadounidense luego de que el Senado rechazara un plan de 14,000 millones de dólares para ayudar a los fabricantes de coches General Motors, Ford Motor y Chrysler.
“Puesto que el Congreso no logró tomar una decisión, estamos dispuestos a impedir una quiebra inminente ”, dijo la portavoz del Tesoro, Brookly McLaughlin.