Reino Unido
Londres. Esta semana está programado el nacimiento del primer bebé en ser objeto en Gran Bretaña del llamado diagnóstico de preimplantación para evitar que lleve un gen que hubiera aumentado de forma significativa el riesgo de desarrollar cáncer de seno.
La futura madre, de 27 años, que prefiere mantenerse en el anonimato, decidió recurrir a la selección genética porque la abuela, la madre y la hermana de su marido sufrieron de cáncer de seno.
El bebé proviene de un embrión preseleccionado para garantizar que no lleve el gen BRCA 1, lo que habría aumentado entre 50 y 80% el peligro de que el niño desarrolle la enfermedad.
El diagnóstico de preimplantación (DPI, por sus siglas en inglés) consiste en extraer una célula del embrión cuando tiene unos tres días y analizarla para determinar si es portador. Si es el caso, se descarta en beneficio de otra exenta de la anomalía.
“Hemos estimado que, si hay una posibilidad de eliminar, tenemos que hacerlo”, explicó la futura madre en junio. Los padres desconocen el sexo del bebé, pero aunque fuera varón podría transmitir el gen a las siguientes generaciones.
“El objetivo no es solo buscar la forma de que el niño no tenga el gen, sino interrumpir su transmisión de generación en generación”, declaró a la BBC Paul Serhal, especialista de fertilidad del Hospital Universitario de Londres.