Estados Unidos
Un avión de US Airways con 155 personas a bordo cayó ayer en el Hudson y todos sus ocupantes fueron evacuados luego de que el aparato lograra acuatizar espectacularmente, gracias a la destreza del piloto, en las gélidas aguas del río frente a Nueva York.
El Airbus 320 con 150 pasajeros y cinco tripulantes efectuaba el trayecto entre el aeropuerto La Guardia de Nueva York y Charlotte, en Carolina del Norte, indicaron las autoridades.
Todos los ocupantes pudieron ser rescatados mientras el avión permanecía flotando en el agua y no hubo muertos.
Doug Parker, presidente de la aerolínea, confirmó que las 155 personas que estaban a bordo del avión “están bien”.
“Lo más importante es que el piloto realizó un trabajo fantástico, y al parecer los 155 ocupantes, incluyendo la tripulación y un bebé, salieron sanos y salvos”, comentó por su parte a la prensa el alcalde Michael Bloomberg.
Causas
La causa del accidente fue al parecer el impacto de una o varias aves, indicó Laura Brown, portavoz de Autoridad Federal de la Aviación (FAA).
Según Brown, el avión “realizó un giro a la izquierda tras despegar (del aeropuerto de La Guardia) y luego cayó al río Hudson”.
El avión permaneció en el aire menos de tres minutos antes de caer al agua, agregó la portavoz.
El accidente se produjo en uno de los días más fríos de lo que va del invierno boreal, con una temperatura ambiente de unos seis grados Celsius bajo cero.
El afortunado pasajero Alberto Panero contó a CNN que antes de caer al agua se sintió una sacudida y “de golpe empezó a salir un olor a quemado y el avión empezó a girar en otra dirección”.
“De pronto, el piloto dijo ‘prepárense para un impacto’ y ahí comprendimos que tocaríamos agua”, contó.
Según testigos, el avión realizó el “acuatizaje” fluvial con un ángulo bastante leve y provocó un gran desplazamiento de agua al impactar la superficie.
Minutos después del despegue, los pasajeros oyeron una explosión en la turbina izquierda. La autoridades federales de aviación sospechan que la avería puede haber sido provocada por una o varias aves que impactaron contra la turbina.
El piloto pidió entonces a los pasajeros que se coloquen en posición de impacto.
“En ese momento se produjo un gran silencio”, contó el sobreviviente Fred Beretta al canal CNN. “La gente comenzó a rezar”.
El impacto desplazó una gran cantidad de agua, pero el avión permaneció intacto. “Fue como un volcán que explotaba”, dijo un testigo.
El accidente fue observado desde Manhattan por los neoyorquinos y para algunos revivió los malos recuerdos de los atentados provocados por la red terrorista Al Qaida que secuestró aviones comerciales en 2001.
Pero las autoridades aclararon rápidamente que se trataba de un accidente.
Rescate
Embarcaciones de rescate y helicópteros se acercaron inmediatamente al avión de US Airways, a la altura correspondiente a la calle 48 de Manhattan, e iniciaron una de las operaciones de rescate más espectaculares y exitosas de la historia de la aviación.
Desde la costa se pudo ver a varias decenas de sobrevivientes parados sobre las alas del avión, algunas con chalecos salvavidas amarillos, mientras eran rescatadas por las embarcaciones que rodearon la nave.
Los ocupantes fueron rápidamente evacuados, algunos de ellos hacia los hospitales de Nueva York a bordo de los ferrys que participaron en el operativo de rescate.
Keitt relató a la AFP lo que un superviviente describió como el “caos organizado” que caractirizó el rescate acuático posterior. “Un ferry del New York Waterway acudió al rescate”, cuenta el empleado municipal.
El pasajero Joshua Peltz fue el encargado de abrir una compuerta.
“Abrí la puerta y dejé salir delante mío a la primera mujer en la fila”, contó a CNN. “En ese momento, el ala todavía estaba por encima de la superficie”.
Tras abrirse la puerta se infló automáticamente una balsa de socorro. “La gente salió caminando por las alas. Luego llegó otra embarcación al lugar y después otras dos”, relata Keitt.
“Había como treinta o cuarenta personas sobre las alas. Nadie gritaba, nadie entró en pánico”.
“Todo el mundo estaba congelándose”, cuenta Analia Rodríguez, que participó en las operaciones de socorro. “Nuestra principal preocupación era la hipotermia. Cubrimos con frazadas a una 50 personas”.
Héroe
El piloto del avión Chelsey Sullenberger, de cabellos y bigotes canosos, fue tratado como un héroe por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.
“El piloto hizo un trabajo magistral al acuatizar en el río y luego asegurarse de que todo el mundo saliera”, dijo. Sullenberger recorrió veces más el avión antes de abandonar la nave.
“Verificó que nadie más estuviera a bordo para asegurarnos a nosotros que no había nadie más allá adentro”, comentó Bloomberg.
“Pensé que estaba viendo la filmación de una película sobre el agua”, relató Troy Keitt, un empleado de manutención que observó atónito la escena desde un muelle cercano en Manhattan.
El avión despegó hacia las 15H26 locales (21H26 GMT) del aeropuerto de La Guardia con destino a la ciudad de Charlotte en Carolina del Norte, con 150 pasajeros y 5 tripulantes a bordo.
Más de una hora después, el aparato seguía hundiéndose lentamente en las aguas del río que baña la ribera occidental de la isla de Manhattan, hasta que fue remolcado vacío hasta la costa por los servicios de socorro.