Bolivia
La piedra angular para las reforma política en Bolivia ha sido aprobada dando así al presidente Evo Morales la victoria al imponer una nueva Constitución, pero la oposición, que apostó por el “no” y triunfó en la mitad del país, reclama también un papel en esa refundación de la nación.
El texto aprobado refuerza el rol del Estado, consolida la nacionalización de recursos, permite la reelección presidencial (que potencialmente permitirá a Morales quedarse en el cargo hasta 2015), da un vuelco total a la justicia y refuerza los poderes de los indígenas, que componen el 47 por ciento de los 10 millones de bolivianos.
Según los analistas, los resultados preliminares, que dan al “sí” entre 58 y 60% de los votos contra 40 a 42% del “no”, obligan al Gobierno y a la oposición regional a discutir espacios de consenso para aplicar la nueva Carta Magna, que requiere de unas cien leyes para implementarse.
“El MAS (partido de Morales) y el gobierno deberían encabezar la búsqueda de las negociaciones con los actores de la oposición, que han demostrado tener todavía mucho apoyo, pese a que algunos de ellos mostraron actitudes muy violentas en el pasado reciente”, opinó la analista independiente Ximena Costa.
Las cuatro regiones donde es seguro el triunfo del No -Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando- reclaman principalmente que el gobierno reconozca las autonomías departamentales que cada uno de ellos aprobó, en referendos que fueron declarados ilegales por el gobierno central.
Según los conteos rápidos el Sí se impuso por 58 a 60% contra 40 a 42% del No.