Madagascar
Al menos 68 personas murieron en Madagascar desde el lunes en las protestas contra el gobierno convocadas por el alcalde de la capital, dijo ayer un alto jefe de la gendarmería malgache.
En la capital murieron 42 personas, 30 de ellas en el incendio de un supermercado cuyo techo se cayó y atrapó a los saqueadores, según este alto responsable que pidió mantener el anonimato.
En Toliara, en las costas del sureste de la isla, las fuerzas del orden han contabilizado 16 muertos, incluidos 11 electrocutados, y las demás víctimas se reparten en el resto del territorio, según la fuente.
Renuncia
Los ciudadanos de Madagascar exigen la dimisión del presidente Marc ravalomanana en una concentración efectuada en la capital.
Por lo menos 10,000 personas se congregaron para escuchar al líder de la oposición y alcalde de la capital Andry Rajoelina, que pidió una huelga general en esta isla del océano Índico situada frente a la costa sudoriental de Africa, dijeron varios testigos.
Los manifestantes incendiaron un edificio en el complejo transmisor gubernamental y un depósito de petróleo, un centro comercial y una estación privada de televisión.
Vololona Ralifon, director del hospital Joseph Ravohanjy, dijo que 43 cadáveres fueron llevados a la morgue y que todos menos dos fueron quemados al extremo que es imposible su identificación.
“Nunca vi algo así en mi vida”, dijo Ralifon. “Espero que haya pasado esta pesadilla”.
Solamente cinco cadáveres fueron reclamados por sus familiares, y el hospital emitió llamamientos por radio y televisión para que las personas que tengan familiares desaparecidos acudan a la morgue, dijo Ralifon.
Ravalomanana chocó con el ex presidente Didier Ratsiraka cuando ambos reclamaron la presidencia tras los disputados comicios de diciembre del 2001.
Después que la violencia de baja intensidad dividiera el país entre dos gobiernos, dos capitales y dos presidentes, Ratsiraka huyó a Francia en junio del 2002.
Ravalomanana fue reelegido en el 2006, aunque dos candidatos de la oposición quisieron cuestionar la validez de la votación.