Estados Unidos
Pasadas cuatro semanas de una carrera desenfrenada, el presidente estadounidense Barack Obama puede enorgullecerse de la victoria con la aprobación del plan de rescate.
Sin embargo, la crisis económica sigue y Obama debe enfrentar el rechazo de los republicanos a la mano que les tendía.
Antes de haberse cumplido la cuarta parte de los primeros 100 días de su mandato, Obama actuó a una velocidad deslumbrante.
Aprobación
Una de las pruebas es la aprobación por el Congreso el viernes de un gigantesco plan de rescate financiero de 787,000 millones de dólares.
Pero las esperanzas de cambios veloces como los prometió durante su investidura siguen amenazadas por la mayor recesión desde los años 1930 y una especie de “guerra fría” que cunde en Washington entre los partidos políticos.
El primer presidente negro estadounidense reconoce que su presidencia depende del éxito incierto de su plan para enfrentar la crisis económica. De hecho, ya advirtió que esta era tan solo una primera etapa.
Pero su joven gobierno ya fue golpeado por la destitución de tres de sus candidatos.
Asimismo, la nueva versión del plan de rescate aprobada el viernes dejó a los mercados indiferentes.
La semana pasada, Obama tuvo que retomar la iniciativa sobre el plan de reactivación para enfrentar la resistencia inesperada y particularmente dura de los republicanos.
Pero las críticas hacia el gobierno de Obama podrían ser más crueles dentro del Congreso que afuera de Washington: el Presidente fue recibido calurosamente por el público la semana pasada en Indiana, Illinois y en Florida, donde viajó para defender el plan de rescate.
“El equipo de Obama sale bastante bien parado pero el camino estuvo plagado de grandes emboscadas”, estima Costas Panagopoulos, profesor de ciencias políticas en la Universidad Fordham de Nueva York (noreste).
Según un sondeo Rasmussen, publicado recientemente, el 60 por ciento de los encuestados aprueba las acciones del Presidente.
Pero la transición de una campaña alimentada por la esperanza hacia la rutina gubernamental fue ardua.
Al tiempo que trabajó con vehemencia, el presidente supo mantener la calma en plena tormenta e impresionó cuando admitió que había metido “la pata” tras retirar Tom Daschle, su candidato para la Salud, envuelto en un escándalo fiscal.
Obama ganó puntos en cuatro semanas con la firma del decreto para el cierre del centro de detención de Guantánamo, legislando sobre la cobertura de salud para los niños y sobre la igualdad salarial entre mujeres y hombres.
Pero el presidente, quien había prometido el fin de las batallas partidarias, tuvo que poner un freno a sus aspiraciones.
Ni un solo republicano votó a favor de su plan de rescate en la Cámara de Representantes y tan solo tres lo hicieron en el Senado.
La retirada del senador conservador Judd Gress, antes candidato a ocupar el puesto de secretario de Comercio, también fue un golpe duro para Obama.
“Para existir, la política bipartidaria necesita a ambos bandos y los republicanos no parecen dispuestos a entrar en ella”, explicó Panagopoulos.
Obama se dispone a firmar el martes en Colorado el proyecto del plan de estímulo para convertirlo en ley y al día siguiente detallar en Phoenix, Arizona, su propuesta sobre las hipotecas.
Las dos medidas implican que Obama se está distanciando claramente de las diferentes visiones políticas de demócratas y republicanos en Washington, a pesar de que ha buscado suavizar a la oposición republicana.
Corea del Norte ofrece rama de olivo a EE UU
Seúl. Corea del Norte está dispuesta a mejorar las relaciones con países “amistosos”, informó el presidente norcoreano Kim Yong Nam, en momentos en que la secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton se aprestaba a iniciar una gira por Asia.
Las declaraciones de Kim, quien como jefe de estado cumple un papel ceremonial, en tanto el verdadero poder corresponde al líder comunista Kim Jong Il, podrían significar una rama de olivo a Washington antes del viaje de Clinton.
Sin embargo, hay también versiones de que Pyongyang se apresta a probar un misil de largo alcance que podría eventualmente llegar a la costa oeste de Estados Unidos.
“Desarrollaremos relaciones con países que son amistosos con nosotros”, dijo Kim durante una reunión que formó parte de las celebraciones del 67 cumpleaños de Kim Jong Il.
La información fue proporcionada por la agencia noticiosa oficial Korean Central News Agency.
En Seúl, el enviado especial estadounidense Christopher Hill, quien presidió las negociaciones de su país para lograr el desarme nuclear de Corea del Norte y ahora será reemplazado en el cargo por un enviado del presidente Barack Obama, se reunió con su homólogo surcoreano, Kim Sook.
Hill analizó con Kim el viaje de Clinton y el incremento de las tensiones en la península de Corea.
“Estuvimos de acuerdo en que las actuales relaciones entre el Sur y el Norte no son deseables y que el Norte debe aceptar nuestra propuesta de diálogo y no empeorar la situación”, dijo Kim, al aludir a su conversación con Hill.