Estados Unidos
El presidente Barack Obama presentó ayer un masivo plan de estabilización para el vapuleado mercado inmobiliario, con el cual apunta al corazón de la crisis financiera mundial con cientos de miles de millones de dólares donde se beneficirán al menos nueve millones de familias.
“Todos nosotros estamos pagando un precio por esta crisis del sector inmobiliario residencial, y todos nosotros pagaremos un precio aun mayor si permitimos que la crisis se siga agravando”, expresó el mandatario al dar a conocer el plan en Arizona, uno de los estados más castigados por la crisis, con 117,000 ejecuciones hipotecarias en 2008.
“Cuando el mercado inmobiliario está en colapso, también lo está el crédito del que depende toda nuestra economía”, subrayó Obama, quien aseguró además que el plan ayudará a “entre siete y nueve millones de familias a evitar el embargo de sus viviendas”.
Esta iniciativa está diseñada para contener un creciente flujo de embargos y ayudar a entre siete y nueve millones de propietarios a reestructurar o refinanciar sus hipotecas para no perder sus viviendas, según el Departamento del Tesoro.
“El plan no solo ayuda a los propietarios responsables amenazados por la insolvencia, sino que impide que los barrios y comunidades colapsen en la medida en que los casos de insolvencia y los embargos contribuyen a derribar el valor de los inmuebles, llevando a la quiebra a los negocios locales con la consiguiente pérdida de empleos”, había expresado horas antes el Tesoro en una declaración.
“Esta iniciativa está dirigida a ayudar a millones de propietarios responsables que están luchando para cumplir con los pagos de sus hipotecas, debido a la recesión, quienes ni siquiera pueden vender sus casas debido a la caída tan significativa de los precios”, expresó el Tesoro.
El Tesoro hizo saber que el nuevo plan del gobierno también ayudaría a cinco millones de propietarios “responsables” a refinanciar las hipotecas otorgadas por Fannie Mae y Freddie Mac, los gigantes del financiamiento hipotecario.
Cautela
Expertos y dirigentes hispanos en Estados Unidos contemplan con satisfacción, pero también con cautela, el histórico plan de estímulo económico firmado por el presidente Barack Obama, que quiere crear o preservar millones de empleos, pero sin hacer distinciones comunitarias.
El plan de 787,000 millones de dólares salvará o creará entre 3 y 4 millones de empleos, insiste Obama, que ha arriesgado buena parte de su capital político inicial en la apuesta.
La Casa Blanca multiplicó, desde la llegada al poder de Obama, las señales hacia la comunidad hispana, clave en la victoria demócrata, para convencerla de la necesidad y la virtud del gigantesco paquete económico.
“No hay duda de que la comunidad hispana está sufriendo el impacto (de la crisis) en todos los frentes. Pero el plan creará 3.5 millones de puestos de trabajo.
Va a beneficiar a todo el país, y la comunidad hispana forma parte de ella”, explicó a la prensa hispana el jefe de gabinete de Obama, Rahm Emanuel.
El mismo discurso adoptó la principal asesora en temas energéticos de Obama, Carol Browner, quien insistió ante los periodistas hispanos que no hay cifras de creación de empleos por comunidades, sino por sectores.
La comunidad hispana es la primera minoría estadounidense, con cerca de 45 millones de personas.
La tasa de desempleo entre los hispanos creció en un año de 5.1% hasta 8%, a finales de 2008, mientras que la tasa nacional era de 6.6% (4.6% un año antes).
La gran mayoría de los hispanos con familia en América Latina continuó mandando remesas el año pasado, pero el 68% mandó menos dinero a causa de la crisis, según un estudio del Pew Hispanic Center.
Disturbios en huelga contra la carestía de la vida
Una persona murió y varios policías resultaron heridos en la isla caribeña francesa de Guadalupe, donde degeneró en disturbios una huelga general de un mes contra la carestía de la vida, que también afecta a Martinica y amenaza a la Guayana Francesa.
La víctima, un sindicalista de unos 50 años que volvía de un piquete de huelga en su vehículo, afirmó el fiscal de Pointe-à-Pitre, Jean-Michel Prêtre.
El sindicalista es la primera víctima mortal del conflicto social que paraliza desde el 20 de enero la isla antillana, donde empeora día a día, pese a los llamamientos a la calma del gobierno y de los sindicatos.
Horas antes, el primer ministro francés, François Fillon, había condenado “firmemente” los “actos de violencia extremadamente graves” en Guadalupe.
En un rápido deterioro de la situación, Guadalupe vivió ayer el segunda saqueo consecutiva, incendios y enfrentamientos entre jóvenes y policías en los que seis agentes resultaron heridos por disparos de armas de fuego.
Varios comercios fueron saqueados y los agitadores levantaron barricadas, algunas de ellas incendiadas con neumáticos y gasolina, en las calles de Pointe a Pitre y en las carreteras que rodean la capital.
Según la célula de crisis policial, el balance de la noche de enfrentamientos fue de: 15 comercios saqueados, siete incendiados, 21 vehículos quemados y 14 detenidos, tres de ellos menores.
La huelga se extendió desde el 5 de febrero también a la vecina Martinica.
Ante la ola de violencia en Guadalupe, el “colectivo contra la explotación” (LKP), movimiento que lidera la huelga, lanzó por radio “un llamamiento a la calma”.
“No pongan en peligro sus propias vidas ni las de otros”, pidió el líder del LKP, Elie Domota, hablando en criollo. El secretario de Estado para Ultramar, Yves Jégo, contempló un acuerdo salarial “para finales de semana”.