Estados Unidos
Unos cuantos gobernadores republicanos estudian la posibilidad de rechazar algo del dinero del paquete federal de estímulo económico, una decisión que sus opositores opinan antepone su ideología conservadora a las necesidades de muchos que tienen dificultades para pagar sus hipotecas y por el creciente desempleo.
Aunque ninguno ha rechazado el dinero disponible para la educación, cuidado de salud e infraestructura, los gobernadores de Texas, Mississippi, Luisiana, Alaska, Carolina del Sur e Idaho han cuestionado si la ley de 787,000 millones de dólares firmada esta semana podría ayudar a la economía.
“Me preocupa que haya compromisos vinculados a este (dinero) que puedan ser muy extensos”, destacó el gobernador de Texas, Rick Perry, que consideró rechazar algo del dinero pero que terminó aceptándolo.
“Necesitamos tener libertad para escoger y elegir. Y necesitamos la libertad para decir: No gracias”, agregó.
El representante James Clyburn, importante demócrata en la Cámara de Representantes, dijo que los gobernadores, algunos de los cuales se dice que tienen aspiraciones a la Casa Blanca en el 2012, están anteponiendo sus intereses.
En realidad, los gobernadores que rechacen algo del paquete de estímulo podrían ser superados por sus propias legislaturas estatales debido a cláusulas que Clyburn incluyó, las cuales permiten que los legisladores estatales acepten el dinero federal pese a que su gobernador se niegue.
De ese hecho podrían beneficiarse políticamente en sus aspiraciones presidenciales.
El gobernador de Florida, Charlie Crist, cabildeó por el plan de estímulo y el gobernador de Georgia, Sonny Perdue, lo ve con beneplácito porque trata de reducir su déficit presupuestario estatal de 2,600 millones de dólares para este año.
Entretanto el gobernador de Alabama, Bob Riley, ya ha calculado cómo aplicar el dinero en su presupuesto estatal.
Caen bolsas
El promedio industrial Dow Jones se hundió ayer a su peor nivel de cierre en más de seis años, luego que las caídas en los precios de las acciones de varios grupos financieros arrastraron al mercado.
El indicador selecto rompió así una barrera psicológica establecida en noviembre, y cerró en su nivel más bajo desde el 9 de octubre del 2002.
El mal desempeño pone de manifiesto la decepción sufrida por muchos inversionistas, quienes esperaban que el cierre del 20 de noviembre fuera el piso de la declinación del mercado, que alcanzó sus máximos históricos en octubre de 2007.
La incapacidad del mercado para recuperarse sugiere también que los inversionistas no vislumbran un final próximo de la recesión, que ha durado ya 14 meses y es la más severa en décadas.
Desempleo
El número de personas que reciben beneficios por seguro de desempleo llegó a principios de mes a casi 5 millones, mientras que los nuevos reclamos siguen siendo muy superiores a los 600,000.
El Departamento del Trabajo dijo ayer que el número de personas que reciben regularmente beneficios por seguro de desempleo aumentó a 4.99 millones, la cuarta semana consecutiva de cifras récord.
Las cifras ilustran las dificultades que encaran los parados para encontrar trabajo en esta recesión, los que les obliga a recibir beneficios por más tiempo.
Además, 1.5 millones de personas reciben beneficios gracias a la prórroga del programa aprobada por el Congreso el año pasado, con lo que el número total de personas en esa situación se elevó a 6.4 millones en la semana que concluyó el 7 de febrero.
Tres bancos bajo protección de la Fed
La Reserva Federal estadounidense anunció ayer que había firmado un acuerdo con tres bancos regionales del país para que éstos queden bajo su tutela, un dispositivo ideado para evitar la quiebra, y por el cual, ciertas decisiones serán sometidas a la aprobación del banco central.
Se trata del Florida Communitiy Bank, con sede en Immokalee (Florida, sudeste), situado bajo la autoridad de la Reserva Federal de Atlanta (Georgia, sureste), el Polk County Bank, con sede en Johnston (Iowa, centro), sometido a la Fed de Chicago (Illinois, norte), y el Temecula Valley Bank, de Temecula (California, oeste), colocado bajo la tutela de la Fed de San Francisco.
Según los términos de los tres acuerdos, publicados ayer por la Fed en Washington, los tres bancos deberán obtener autorización previa de sus respectivas autoridades para ciertas operaciones.
Entre estas se cuentan el pago de dividendos, el aporte de garantías a deudas de un tercero, el reembolso de parte de una deuda subordinada o la compra de sus propios activos.