Israel
El presidente israelí Shimon Peres ha puesto fin a las conjeturas sobre quién era el triunfador de las pasadas elecciones israelíes nombrando a Benjamín Netanyahu para formar un nuevo gobierno.
Al político conservador se le asignaron seis semanas para formar una coalición.
La cuestión es si el líder del partido Likud va a buscar una coalición estrecha o un gobierno de participación amplia con su rival centrista Tzipi Livni, del partido Kadima.
Su decisión tendrá profundas ramificaciones para el proceso de paz en el Oriente Medio.
Peres se había estado reuniendo con líderes políticos mientras decidía qué candidato iba encargarse de formar una nueva coalición.
La selección de Netanyahu quedó cimentada cuando el ultraderechista Avigdor Lieberman, que encabeza el partido Yisrael Beiteinu (Israel Nuestra Patria), respaldó al líder de Likud.
Kadima superó apenas a Likud en los comicios, capturando 28 escaños frente a 27 sus rivales.
Pero Likud está en mejor posición de formar gobierno gracias a las ganancias de Yisrael Beiteinu y otros partidos conservadores.
Netanyahu puede ahora formar un gobierno exclusivamente conservador o tratar de atraer a Livni a una coalición que proveería más estabilidad y ayudar a Israel a evitar un choque con el gobierno de Barack Obama y gran parte del mundo.
Emergiendo de su reunión con Peres, Livni dijo que ella no se integraría a un gobierno conservador y que estaba preparada para pasar a la oposición si era necesario.
“Yo no puedo servir como cobertura para una falta de dirección. Yo quiero guiar a Israel de la forma en que creo, para avanzar un proceso de paz basado en dos estados para dos pueblos”, dijo Livni.
Sin Livni, Netanyahu podría no tener otra opción que formar gobierno con partidos religiosos y nacionalistas opuestos a la paz con palestinos.