Cuba
Raúl Castro cumple el martes un año en la presidencia de Cuba, marcado por la influencia de su hermano Fidel, apertura al exterior y medidas aisladas sin que aún lleguen cambios más profundos esperados dentro y fuera del país.
El general de 77 años tomó formal relevo del histórico líder Fidel Castro el 24 de febrero de 2008, cinco días después que este diera un paso al costado al no poder recuperarse de la enfermedad que lo hizo ceder el mando interinamente en julio de 2006.
Tras su asunción, Raúl creó expectativa dando acceso a los cubanos a hoteles y a la compra de electrodomésticos, pero todavía no tomó medidas drásticas como la eliminación de la doble moneda o apertura a la iniciativa privada, pedidas por la población.
“Peor no estamos, mejoró el transporte y algunos servicios, pero el salario apenas da para vivir”, dijo Juana Martínez, ama de casa de 64 años.
“Ir a hoteles y comprar celulares son lujos que la mayoría no podemos darnos”, opinó Rogelio, de 40 años, que no precisó su identidad.
Pero ante la inédita coincidencia de tres huracanes que en 2008 dejaron 10,000 millones de dólares en pérdidas, Raúl postergó en diciembre los “cambios estructurales”, aunque sin “engavetarlos”.
“Hay que actuar con realismo y ajustar todos los sueños”, advirtió al anunciar un ajuste y eliminación de subsidios y gratuidades.
Con la impaciencia de la población en contra, la crisis mundial, el embargo estadounidense y lastres de una economía ultracentralizada, pero con una apertura al exterior que apuntala negocios, Raúl tiene retos económicos y políticos para garantizar la continuidad de la revolución cubana.
“Esta urgencia despierta, en amplios sectores de la burocracia estatal, una reacción ‘inmovilista’ que lejos de facilitar los cambios los torna mucho más difíciles”, dice el politólogo argentino Atilio Borón, cercano al gobierno.
Fidel y su influencia
Economistas opositores creen que, mientras viva, Fidel Castro frenará los cambios. “Raúl creó esperanzas de reformas, pero las concepciones de su hermano, que tienden al inmovilismo, parecen prevalecer”, opinó Óscar Espinoza.
A fin de animar la producción en un país que importa 80% de los alimentos y con 50% del área agrícola subutilizada, Raúl Castro comenzó a dar tierras ociosas en usufructo y a descentralizar el sector, plan de largo plazo que debe sortear la extendida burocracia, limitaciones financieras y pocos insumos.
“No se ha pasado de medidas aisladas, de mayor o menor alcance. La economía cubana -cargada de malformaciones- está urgida de cirugía socialista”, piensa el sociólogo cubano de izquierda Aurelio Alonso.
Mientras, Fidel Castro, de 82 años, expuso este año en escritos algunas posturas diferentes a las del gobierno, aunque negó pugnas y dijo no querer “interferir”.
Guardián ideológico de la revolución, Castro llamó a fortalecerla “éticamente” y criticó recetas del capitalismo, cuando se levantaban prohibiciones y regulaciones al consumo.
“Es aún el símbolo del poder real” de un régimen que mantiene 205 presos políticos, según el disidente Elizardo Sánchez, que minimizó la firma por el gobierno de dos pactos de derechos humanos y denuncia que sigue la represión.