Cuba
El líder cubano, Fidel Castro, apoyó ayer la reestructuración del gobierno con que el presidente Raúl Castro afianzó su poder, y reveló que el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque, tildados de ‘fidelistas’, fueron destituidos por “indignos”, aunque sin nombrarlos.
Ambiciones
Un día después de anunciados 12 cambios en el gabinete, Fidel escribió en un artículo que “la miel del poder” despertó en los dos dirigentes, “ambiciones que los condujeron a un papel indigno”.
El líder comunista aseguró que, aunque alejado del poder desde hace dos años y medio por una enfermedad, fue consultado para los nuevos nombramientos, los calificó de “cambios sanos” y negó que sea una “sustitución de los ‘hombres de Fidel’ por los ‘hombres de Raúl’”.
“La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio”, dijo Castro, quien renunció hace un año a la presidencia tras casi medio siglo en el poder.
En la remoción más amplia realizada por el régimen comunista destaca los reemplazos de Lage como secretario del Consejo de Ministros (jefe de gabinete)- aunque conserva su puesto de vicepresidente del Ejecutivo- y de Pérez Roque.
Lage, de 57 años, será sustituido por el general José Ricardo Guerra, ex secretario de Raúl cuando era ministro de Defensa; en tanto que Pérez Roque (44), moldeado desde joven por Fidel, por Bruno Rodríguez, ex embajador y vicecanciller de 51 años.
La cirugía mayor del gobierno, efectuada por Raúl un año después de asumir la presidencia, penetró al equipo económico encabezado por Lage.