Sudán
La Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, emitió ayer una orden de arresto para el presidente sudanés Omar al Bashir por crímenes de guerra y de lesa humanidad presuntamente cometidos en Darfur.
El panel de tres jueces descartó la acusación de genocidio por falta de pruebas.
La vocera de la corte Laurence Blairon dijo que “se sospecha que (Al Bashir) es criminalmente responsable... de dirigir intencionalmente ataques contra una parte importante de la población civil de Darfur, Sudán, asesinando, exterminando, violando, torturando, transfiriendo por la fuerza a grandes contingentes de civiles y saqueando su propiedad”.
El fiscal Luis Moreno Ocampo dijo previamente que decenas de testigos declararán que al Bashir dirigió una campaña genocida con el fin de eliminar a tres tribus étnicas africanas en el vasto país al sur de Egipto.
“Tenemos fuertes pruebas contra el señor Bashir”, dijo Moreno Ocampo el martes.
“Más de 30 testigos (declararán) cómo controlaba todo y tenemos pruebas contundentes de sus intenciones”.
Sudán no lo entregará
Sin embargo, desde Jartum, el ministro de Justicia sudanés, Abdel Baset Sedrat, dijo que su país no entregará al presidente.
“La orden de detención es una decisión política, que ha sido preparada desde antes”, afirmó Sedrat a los periodistas.
El ministro ha insistido en que su país no tratará con la CPI, ni la va a reconocer porque este tribunal “no tiene competencia ni poderes en Sudán”, y ha asegurado que “al Bashir continuará sus labores de forma habitual”.