Rusia
Seis voluntarios rusos y europeos se encerraron ayer en un módulo aislado del mundo exterior, donde permanecerán 105 días, para probar las condiciones de un vuelo habitado hacia Marte, en vistas a una hipotética misión en 2030.
Las puertas del módulo con los seis hombres en su interior (cuatro rusos, un francés y un alemán) se cerraron en el Instituto Ruso para Problemas Biomédicos (IBMP) en Moscú.
“Me siento muy motivado y también, de alguna manera, aliviado. Llevamos trabando desde hace mucho tiempo (en este proyecto) y finalmente llegamos al objetivo”, señaló el francés Cyrille Fournier, de 40 años, piloto de Air France, poco antes del “despegue”.
“El objetivo de la experiencia es probar los efectos psicológicos y fisiológicos del aislamiento”, durante estos tres meses, explicó el alemán Oliver Knickel, ingeniero militar de 28 años, durante una conferencia de prensa con sus cinco compañeros.
En el mejor de los casos, un viaje de ida y vuelta entre la Tierra y Marte, que podría prepararse hacia 2030, duraría 520 días: 250 días para ir, 30 en Marte y 240 para volver.
Los científicos examinarán el impacto que un viaje al espacio de estas características puede provocar en el estrés, la regulación hormonal, la inmunidad, la calidad del sueño y el humor de los pasajeros.
“Uno de los principales desafíos es el de vivir juntos, con las mismas caras durante tanto tiempo. Pero es un desafío positivo, creo que podemos aprender mucho unos de otros”, añadió Knickel.
* Pruebas: La tripulación simulará todos los aspectos de una misión a Marte, desde el lanzamiento hasta la llegada al planeta rojo.