Estados Unidos
Familias que viven en un barrio para casas rodantes no podían recuperarse ayer del impacto sufrido luego que uno de sus vecinos asesinara a sus cinco hijos en su vivienda, y posteriormente se suicidara, a algunos kilómetros de distancia.
"¿Cómo pudo haber ocurrido algo semejante?", se preguntó Mary Ripplinger, cuyos hijos jugaban con los niños asesinados.
Un familiar visitó el sábado la casa rodante de la familia en el parque Deer Run y no logró que le abrieran la puerta. Tras espiar por una ventana y observar que uno de los niños yacía inmóvil en una cama, el familiar llamó a la Policía.
Policías del condado de Pierce ingresaron a la vivienda situada a 24 kilómetros (15 millas) al sureste de Tacoma y encontraron a cuatro menores asesinados en sus camas y al quinto asesinado en el baño. Las cuatro niñas y el menor de los hijos, un niño de siete años, fueron asesinados a balazos.
"Esto no es una tragedia. Estos son asquerosos asesinatos", dijo el policía Paul Pastor. "Esto parece ser la terrible obra del padre biológico. Si esto no destroza el corazón, ignoro qué otra cosa puede hacerlo".
En horas previas del sábado, la Policía halló al padre muerto dentro de su automóvil en marcha, cerca del Casino Muckleshoot, en Auburn, a unos 48 kilómetros (30 millas) al sur de Seattle.
"Al parecer, el padre se suicidó con un rifle", dijo Scott Near, sargento de la Policía de Auburn.
La tía de la madre, Penny Flansburg, identificó a la pareja como Angela y James Harrison, y a los hijos como Maxine, Samantha, Heather, Jamie y James. El padre trabajaba como mecánico de motores, y la madre trabaja en Wal-Mart, informó Flansburg.
Pelea
La tía dijo que le resultaba inexplicable lo ocurrido.
Ryan Peden, compañero de clase de la hija mayor del matrimonio, que tenía 16 años, dijo que esta le informó que sus padres tuvieron una pelea el viernes en la noche, y que su madre había abandonado la casa rodante. El padre siguió a la madre e intentó que regresara, dijo Peden, también de 16 años.