Estados Unidos
El presidente Barack Obama abrió ayer la puerta para juzgar a los funcionarios del gobierno de George W. Bush que sentaron las bases legales para los interrogatorios que algunos equiparan a tortura, por considerar que Estados Unidos "se extravió moralmente" con el uso de esas tácticas.
La cuestión de si instruir o no de cargos a quienes elaboraron la justificación de esos métodos "será más una decisión para el secretario de justicia dentro de los parámetros de varias leyes y no quiero prejuzgar eso", dijo Obama.
Obama hizo una distinción entre los agentes que llevaron a cabo interrogatorios severos permitidos por la Casa Blanca tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 y los funcionarios jurÃdicos que justificaron esos métodos.
El presidente estadounidense repitió que serÃa "inapropiado" juzgar a los agentes que aplicaron las torturas, pero justificó una acción legal sobre los ideólogos que respaldaron estas prácticas por parte de la CIA en los interrogatorios acusados de terrorismo durante el gobierno de Bush.
"Con respeto a aquellos que tomaron esas decisiones legales, dirÃa que esto correspondÃa más a una decisión del fiscal general", precisó el mandatario.
Torturas
El gobierno estadounidense difundió el jueves pasado cuatro documentos redactados por Jay Bybee y Steven Bradbury, abogados del departamento de Justicia durante el gobierno de Bush, que daban el marco legal al programa de interrogatorios a los detenidos en la "guerra contra el terrorismo".
Dichos interrogatorios incluÃan técnicas ampliamente consideradas como tortura, como el caso del "submarino", en el cual al detenido se le impide respirar hasta estar cerca de la asfixia.
Los textos hechos públicos incluyen una larga lista de cosas que se le podÃa hacer a un prisionero. Se menciona, por ejemplo, obligarlos a estar desnudos, golpearlos en la cara y el abdomen, impedirles dormir, someterlos a "posiciones estresantes" y manipular su alimentación, todo lo cual -según los funcionarios- no podÃa ser considerado tortura. Durante la campaña presidencial demócrata, Obama censuró duramente esas prácticas y todavÃa siente la presión del ala liberal del partido para actuar con energÃa, pero también es criticado por los republicanos, entre ellos el ex vicepresidente Dick Cheney, quien afirma que el gobierno de Bush no recibe suficiente crédito por haber impedido un segundo ataque de la magnitud del ocurrido en 2001.
Ahora que es presidente, Obama debe preocuparse aún más por la cuestión, puesto que supervisa todo el aparato de seguridad nacional, incluyendo el espionaje.