Estados Unidos
Países ricos y emergentes entraron de lleno ayer en los debates sobre cómo reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI), un compromiso adoptado por el G20 en su cumbre de Londres pero que ya empieza a generar los primeros roces.
El debate sobre cómo darle más poder a los países emergentes como Brasil o China, y cómo cambiar las reglas de voto o para la elección del máximo responsable del Fondo está directamente relacionado con una parte de la ampliación de capital, decidida también en Londres.
El propio FMI quiso dar una nota de optimismo el viernes, en víspera del inicio de su reunión semestral, y aseguró que "hubo progresos" durante un primer encuentro de negociación con 34 países miembros dispuestos a aportar.
"Existe un amplio consenso sobre los objetivos de extender y ampliar estos créditos por un monto de hasta 500,000 millones de dólares", aseguró el presidente del comité encargado de la gestión de los NAB (Nuevo Acuerdo de Préstamos, por sus siglas en inglés), Takehiko Nakao.
Pero líderes europeos consideran que los países emergentes deben rascarse los bolsillos antes de pedir un aumento de sus cuotas de poder, mientras que países como Brasil ya advirtieron que no hablarán de cifras si antes no hay un compromiso claro de que van a cambiar las cosas.
"Los miembros de la Unión Europea han acordado dar al FMI 75,000 millones de euros en forma de préstamos bilaterales que serán transferidos a un NAB. Ahora les toca a otros mercados avanzados y emergentes comprometerse financieramente", dijo este sábado el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia.