Jordania
El papa Benedicto XVI brindó ayer su apoyo a la minoría cristiana de Tierra Santa, a veces víctima de los conflictos de Medio Oriente, en ocasión de una gran misa organizada en un estadio de Ammán, al tercer día de su peregrinación en la región.
Miles de personas -50,000 según las autoridades jordanas- se congregaron en el estadio internacional de Ammán y recibieron calurosamente al Papa cuando apareció en su papamóvil.
“Benvenuto, Benedetto, in Jordania”, (Bienvenido, Benedicto, a Jordania) vitoreaba la multitud al paso del Sumo Pontífice cuando se dirigía al estrado amarillo y blanco -colores del Vaticano- en forma de iglesia, sostenido por siete cúpulas, símbolo de los siete sacramentos.
Benedicto XVI también rindió homenaje a las mujeres de estas regiones. “¿Quién puede decir lo que la Iglesia aquí presente debe al paciente, amante y fiel testimonio de innumerables madres cristianas, religiosas, maestras, médicas o enfermeras?”, aseveró ante la multitud.
Cerca de 1,200 niños, de los cuales 40 iraquíes, hicieron la primera comunión.
El Papa dio por su lado la comunión a una decena de adultos.
Benedicto XVI aprovechó el domingo para realizar una visita al lugar en el que fueron bautizados Jesús y los primeros cristianos, en Jordania, para pedir a los fieles de Medio Oriente que favorezcan el diálogo sin renunciar a sus derechos.
El Papa, acompañado por el rey Abdala II y la reina Rania, subió a bordo de un vehículo para visitar los lugares de Wadi Jarrar, donde el primo de Jesús, Juan el Bautista, bautizó a los primeros cristianos.
* DECEPCION: El llamado al diálogo del papa Benedicto XVI el sábado en la mayor mezquita jordana no convenció a todos los musulmanes, sobre todo a los que esperaban disculpas por unas declaraciones consideradas ofensivas contra el islam en 2006.