Indonesia
Ponari era un niño como cualquier otro en Indonesia, hasta que fue alcanzado por un relámpago. Cuando se despertó, dice la gente, encontró una piedra gris en su cabeza, con poderes curativos mágicos.
Muy pronto, decenas de miles de personas estaban haciendo cola bajo el ardiente sol durante horas, a veces días.
La gente llevaba tazas, bolsas plásticas o baldes con agua, esperando que el chamán de nueve años mojase la piedra para transformar el agua en una cura para todo.
“Yo he ido a hospitales, pero es horrible”, dice Mohammad Anas, un hombre de 65 años que padece de hipertensión.
“Fue muy caro, me enviaban de departamento a departamento, esperando en colas largas, llenando formularios, y al final, seguí enfermo... Prefiero tratar aquí”.