Estados Unidos
La semana pasada, después de más de 25 años de conflictos, los separatistas tamiles de Sri Lanka, organizados en el movimiento guerrillero de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil, admitieron su derrota en la guerra que habían lanzado por una patria independiente.
Y así terminó la guerra civil más prolongada de Asia, uno de los cerca de veinte conflictos que persisten en toda la Tierra, desde Colombia hasta Irak y Pakistán.
Lo anterior plantea algunas preguntas: ¿cuánto duran la mayoría de las guerras civiles? ¿Qué es una guerra civil, para empezar? Y, finalmente, ¿cómo termina?
De acuerdo con Max Boot, del Consejo de Relaciones Exteriores, una guerra civil es la que se libra dentro de una misma sociedad, pero las hay de dos clases.
En una, los rebeldes tratan de apoderarse de una región (como fue el caso de Sri Lanka); en la otra, aspiran a controlar todo el país (como las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia).
Pero, como señala el mismo Boot, la distinción ha sido discutida a lo largo de la historia, pues la pertenencia a la primera categoría depende de que se considere que la sociedad es una sola entidad, lo cual no siempre es el punto de vista de los rebeldes que tratan de apoderarse de un territorio independiente.
“Si les hubiéramos preguntado a los confederados de la guerra civil de Estados Unidos, no era así como ellos la llamaban”, precisó Boot. “Para ellos, era una guerra de agresión del norte. Ellos se consideraban un estado independiente que estaba siendo atacado por otro estado independiente.”
Pero si aceptamos la definición general de guerra civil, como la que se libra dentro de fronteras reconocidas internacionalmente, entonces los conflictos civiles a lo largo de la historia han tendido a rebasar a las guerras internacionales por un factor aproximadamente de veinte, de acuerdo con Paul Collier, profesor de la Universidad de Oxford y autor del libro “Guerras, armas y votos”.
Duración
“Por lo general”, explica el profesor, “las guerras civiles duran de siete a quince años en promedio, mientras que el promedio de las guerras internacionales es de unos seis meses.” A la luz de estos datos, esa persistencia debe estar en función de la profundidad de los motivos de queja de las partes beligerantes, ¿no es así? Enemigos implacables, incluso hermanos, divididos por la ideología, la religión, la sed de justicia o la representación étnica, luchan hasta el final.
Un precursor extremo de lo anterior serían las interminables guerras entre escoceses e ingleses, que duraron más de cuatro siglos.
En la categoría más moderna está la guerra civil de España, de 1936 a 1939, librada por “rebeldes derechistas, temerosos de que su España de Iglesia y rey fuera a ser liquidada por la izquierda”, de acuerdo con el historiador de la Universidad de Columbia, Simon Schama, autor de “El futuro estadounidense”.
Sin embargo, según Collier, las verdaderas razones de la persistencia de los conflictos civiles son más prosaicas, al menos en los tiempos modernos.
Dinero
Aunque en un principio profesen sentimientos nobles, tarde o temprano los insurgentes se convierten en una organización que combate por sus propios intereses, que básicamente busca su propia preservación y conservar los recursos que controla. Por ejemplo, él calcula que los tigres tamiles tenían una base de ingresos siete veces más o menos los 30 millones de dólares anuales en que se apoya el partido conservador de Gran Bretaña.
Otra razón de que se prolonguen las guerras civiles es lo que los economistas llaman problema de consistencia del tiempo: un gobierno no tiene credibilidad para negociar el fin de una guerra civil, pues los rebeldes saben que, aunque ellos depongan las armas, el estado conservará sus fuerzas armadas.
Así que la lucha continúa, en tanto ninguna de las partes pueda aplastar por completo a la otra.
En cierto modo, este fue el caso de la guerra civil rusa, que fue un conflicto entre dos ejércitos, el de los bolcheviques y el de los blancos, que lucharon por el poder hasta entrados los años veinte, después de que se derrumbara el régimen zarista en 1917.
También fue el caso de una de las guerras civiles más sangrientas de los últimos 50 años, la de Etiopía. Ahí se produjo una sucesión de movimientos insurgentes de 1974 a 1991, en gran medida debido a que el gobierno nunca tuvo la fuerza necesaria para ganar, explica Collier. Los combates cesaron hasta que los rebeldes tomaron la capital.