México
“Dios nos la prestó un poco más”, dice Elmer con los ojos enrojecidos mientras Camila, su pequeña de tres años, se aferra a su pierna, durante la misa celebrada ayer en honor de Axel, de dos años, que murió junto con otros 40 niños en una guardería incendiada en el noroeste de México.
Las cuatro principales funerarias de Hermosillo, capital del estado de Sonora, se encuentran abarrotadas por la cantidad de niños que están siendo velados desde el incendio de la guardería ABC el viernes, en un triste escenario en el que los adornos son globos, peluches y dulces.
Al menos 41 niños murieron y 22 se encuentran heridos, 12 de ellos en peligro de muerte, tras el incendio registrado en la guardería ubicada en un barrio popular de Hermosillo.
La tragedia ha conmovido a la comunidad local, que habita una calurosa ciudad levantada en medio de un desierto y en la que habitan más de 700,000 personas, cuya alcaldía decretó tres días de duelo en memoria de los menores fallecidos.
“Aunque los niños no tienen que recibir misas de cuerpo presente, el obispo autorizó para que se hicieran estas misas, sobre todo para confortar a los padres que pasan por un trance muy difícil”, explicó el padre durante la misa de Cassel, de 2 años, que murió en el incendio y cuya madre embarazada no dejaba de acariciar el féretro mientras transcurría la ceremonia religiosa.
Dolor
Varias iglesias y la catedral principal celebran ayer diversas misas en las que los pequeños ataúdes desfilan hacia el cementerio municipal, donde estaban programados 11 sepelios.
“El instinto de padre o yo no sé qué fue, pero ese día decidí ir una hora antes por mi niña y me la llevé 20 minutos antes de que empezara el incendio”, dijo Elmer a la AFP durante la misa. “Estoy agradecido, pero y los demás qué”, dice llorando al recordar a los muchos compañeros de su hija y padres de éstos, con los que ha compartido desde hace varios años.
“Mis tres hijos estuvieron en esa guardería, era como nuestra segunda casa”, agrega al señalar que su esposa y él despiertan en la noche asustados y llorando.
Muchas personas “viven esto con un gran estrés y ansiedad”, dijo, por su parte el Raymundo López, secretario de Salud del Estado, quien anunció que se creó un grupo de 50 psicólogos y psiquiatras para apoyar a las familias afectadas.
La comunidad se unió al dolor de familiares de las víctimas y desde el sábado por la noche varias personas colocaron veladoras y flores cerca de la guardería, acordonada en un radio de dos cuadras y fuertemente vigilada por elementos de seguridad que impiden el acceso.
Ayer después de los entierros se celebrarán dos ceremonias de oración católica y cristiana con familiares que estarán abiertas a toda la comunidad.
La mayoría de los eventos fueron suspendidos en Hermosillo, entre ellos “La taquiza (tacos) más grande del mundo”, que debía realizarse este fin de semana para apoyar el consumo de carne de cerdo, tras los perjuicios causados al sector por la epidemia de gripe porcina o A (H1N1), que ha dejado 106 muertos en el país.
Papa envía condolencias
El papa Benedicto XVI envió un telegrama de condolencias por los muertos y heridos en el incendio, informó ayer el Vaticano.
El pontífice expresó su “dolor profundo” por las noticias y ofreció sus oraciones fervientes por las víctimas así como condolencias a los padres y otros allegados de quienes perecieron, agregó el telegrama.
Mientras, el presidente de México, Felipe Calderón, anunció la apertura de una investigación para castigar a los culpables del incendio.
Calderón llegó la noche del sábado a la ciudad de Hermosillo para consolar a las familias. Les deseó a los heridos una recuperación rápida y prometió a las familias de los niños todo el apoyo de parte de la Secretaría de Salud y una investigación completa sobre la causa de una tragedia que golpeó a todos los mexicanos.
“Yo quiero decirles a las mamás y a los papás de los pequeños que han fallecido que los acompañamos en el profundo dolor por el cual están atravesando por esta terrible pérdida”, dijo el presidente horas antes, el sábado en un poblado en la península de Yucatán.