Estados Unidos
Los especialistas -cardiólogos, neurólogos, cirujanos y otros- pueden tener otro concepto de la discusión, observó Laszewski, especialmente si el Congreso o puede aumentar el sueldo de los médicos de atención primaria sin bajar el de los especialistas.
“La cuestión es cómo ayudar a los médicos de atención primaria sin perjudicar a los cardiólogos y demás especialistas”, resumió.
Pero incluso los médicos familiares, que podrían ser los más beneficiados, dicen oponerse a un plan del gobierno si se les va a reembolsar conforme a las tarifas de Medicare.
Otro grupo con mucho que ganar o perder es el formado por las aseguradoras de atención médica privadas. Ya que no aumenta el número de personas con seguro privado a través de su patrón o con su propia póliza, las aseguradoras están ansiosas por encontrar nuevas fuentes de ingresos.
La reforma del sistema de salud les promete al menos clientes nuevos que actualmente no pueden costearse el seguro, pero que podrían recibir ayuda pública para pagar la cobertura.
Sin embargo, la asociación del ramo, Planes de Seguro Médico de Estados Unidos, ha definido claramente su oposición a cualquier tipo de plan médico manejado por el gobierno, ya que dice que éste tendría una ventaja injusta.
El grupo teme que sus miembros sean sacados del negocio si el gobierno aplica su poder de compra para exigir precios mucho más bajos a médicos y hospitales.
Karen Ignagni, directora de la asociación, ha criticado los antecedentes del gobierno en el manejo de Medicare, señalándolos como una buena razón para no ampliar el seguro médico público más allá de los ancianos y discapacitados.