Perú
El gobierno peruano autorizó a las Fuerzas Armadas a intervenir en tres regiones del país, paralizadas por reclamos, mientras el primer ministro Yehude Simon inició una jornada de diálogo con los huelguistas en un intento por frenar las protestas sociales.
Un decreto gubernamental dispuso que el accionar del Ejército será en apoyo a la policía “y no releva la activa participación” de los militares cuyo objetivo es garantizar el funcionamiento de los servicios públicos afectados por “paros que impiden el desarrollo de las actividades”.
La medida, que tendrá una duración de diez días, comprende a los departamentos de Junín (Andes centrales) y a los de Apurímac y Cusco (sudeste).
En paralelo el primer ministro Yehude Simon viajó ayer a ciudades surandinas con el objetivo de dialogar con los líderes de las protestas para encontrar una solución a sus demandas.
En la provincia de La Oroya, en Junín (200 km al este de Lima), unos 3,500 obreros de la minera estadounidense Doe Run iniciaron una huelga el lunes en protesta por la suspensión de operaciones de esa empresa.
Los trabajadores cortaron con troncos y piedras el tráfico en la carretera Central, que une la capital con la región centroandina y selva central del país.