Irán
Manifestantes y policías antimotines chocaron en las calles en torno al parlamento iraní, mientras centenares de personas convergían en una plaza de Teherán en desafío a una orden gubernamental de desistir del reclamo de nuevas elecciones, dijeron testigos.
La policía reprimió a los manifestantes en la Plaza Baharestán ayer con bastones, gases lacrimógenos y disparos al aire, dijeron los testigos a la AP.
Algunos manifestantes enfrentaron a la policía, mientras otros se replegaban hacia la Plaza Sepá, unos 2,000 metros hacia el norte.
Un helicóptero revoloteaba sobre el centro de la capital, ocupado por cientos de policías que trataban de impedir cualquier reunión por breve que fuese, dijo un testigo a la AP.
Miles de agentes de seguridad invadieron las calles aledañas, dijo el testigo, que se negó a dar su nombre por miedo a las represalias.
Videos de aficionados colocados en el sitio de Internet YouTube mostraban a jóvenes de ambos sexos arrojando piedras y atacando barricadas, una de ellas en llamas. Algunos coreaban, “muerte al dictador”.
No se pudo verificar de inmediato la autenticidad del video debido a las restricciones impuestas a la prensa por el gobierno.
Restricciones
Los “agitadores” que se manifestaron contra la reelección del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, recibieron fondos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y de la oposición en el exilio, acusó ayer el ministro iraní de Interior, Sadegh Masuli.
Debido a las fuertes restricciones, es casi imposible para la prensa independiente verificar los informes sobre manifestaciones, enfrentamientos y víctimas.
Irán ha ordenado a las agencias de prensa internacionales que permanezcan en sus oficinas, prohibiéndoles informar desde las calles.
La esposa del líder opositor Mir Hossein Mousavi comparó la situación con la ley marcial y dijo que los manifestantes se negaban a ceder. La página de Internet de Mousavi había dicho que se planificaba un acto de protesta frente al parlamento, pero la página lo distanciaba de los hechos, declarando que eran independientes y no organizados por el candidato reformista.
La esposa de Mousavi, Zahra Rahnavard, una ex decana universitaria que participó junto a él en la campaña, dijo en otra página de la red que sus partidarios tenían derechos constitucionales y el gobierno no debería tratarlos “como si rigiera la ley marcial en las calles”.
Reclamó la libertad de los activistas y todos los detenidos en las manifestaciones.
El ex primer ministro Mousavi vio cómo su campaña se transformaba en un movimiento de protesta cuando el gobierno declaró que el presidente Mahmud Ahmadinejad había ganado las elecciones del 12 de junio.
Más detenciones
Unos 25 periodistas y empleados del diario iraní Kalemeh Sabz, del derrotado candidato presidencial Mir Hosein Musavi, fueron detenidos, informó ayer a la AFP un miembro de la redacción en jefe del periódico. “Hay cinco o seis miembros del personal administrativo y los demás son periodistas.
Fueron detenidos el lunes”, afirmó Alireza Beheshti. “Los agentes que vinieron al diario no presentaron ninguna orden”, agregó.
Por otra parte, el Parlamento Europeo quiere enviar una delegación a Irán, que estaría encabezada por su presidente, Hans-Gert Pöttering, para comprobar la situación tras las elecciones presidenciales iraníes.
* Diplomacia: El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manuchehr Mottaki, declaró que Teherán consideraba reducir el nivel de sus relaciones con Gran Bretaña, acusada de “injerencia” en la crisis política que vive la República Islámica.
Prestigio de líder supremo de Irán se diluye
El Cairo. Hace pocas semanas, hubiera sido un acto de desacato impensable: plantársele firme al líder supremo, ignorando su llamado a poner fin a las manifestaciones callejeras y abucheándolo.
Pero las ruidosas protestas, de una magnitud que no se veía desde la revolución islámica de 1979, acabaron con un viejo tabú que impedía criticar abiertamente al ayatolá Ali Jamenei.
Hay quienes dicen que Jamenei es una de las principales víctimas de la crisis desatada por los cuestionamientos al conteo de votos de las recientes elecciones presidenciales y se preguntan si el cargo de líder supremo mantendrá su prestigio cuando muera el poderoso clérigo.
Durante dos décadas, la palabra de Jamenei tuvo la fuerza de una ley en Irán, donde el líder supremo es visto por muchos como un representante de Dios en la Tierra.
Hoy miles de manifestantes opositores lo insultan en lugar de reverenciarlo. Cánticos de “Muera Jamenei” reflejan la sorprendente pérdida de prestigio del religioso de 70 años.
“La disputa en torno a las elecciones puede debilitar aún más su autoridad política y religiosa, especialmente entre el clero tradicional, haciendo que dependa más de la Guardia Revolucionaria”, la temida fuerza de seguridad, comentó Ali Nader, experto en Irán de la RAND Corp.