Rusia
Un atacante suicida hizo estallar ayer un camión cargado de explosivos frente a una estación de policía en la inestable región rusa del Cáucaso del Norte, matando a por lo menos 20 personas e hiriendo a unas 60, informaron las autoridades.
La explosión fue una de las más graves ocurridas durante los últimos meses en el sur de Rusia y parece contradecir las afirmaciones del Kremlin de que comenzaba a estabilizarse la región del Cáucaso del Norte, donde desde hace 15 años hay combates separatistas en Chechenia, que se han diseminado a las provincias cercanas.
El atentado se produjo cuando los policías estaban congregados en el patio del edificio con motivo del cambio de turno, precisó el responsable del comité de investigación de la fiscalía, Vladimir Markin.
Aunque ha terminado la violencia a gran escala de las dos guerras que padeció Chechenia desde 1994, los milicianos islámicos continúan atacando.
El presidente de Ingushetia designado por el Kremlin, Yunus-Bek Yevkurov, resultó gravemente herido durante un ataque suicida en junio y aún no ha retomado sus funciones.
Accidente encentral energética
Por otra parte, un accidente durante labores de reparación en la mayor planta hidroeléctrica de Rusia mató ayer a por lo menos ocho personas, al tiempo que otras 54 estaban desaparecidas, dijeron los investigadores.
La explosión de un transformador hizo que se inundase la sala de máquinas en la hidroeléctrica Sayano-Shushinskaya, en el sur de Siberia, dijo el comité investigador de la fiscalía federal. El dique de la planta no resultó dañado y el accidente no representaba una amenaza para ciudades más al sur a lo largo del río Yenisei, dijo el ministro de Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigu.
El accidente causó un derrame de petróleo que estaba flotando río abajo, dijo el ministerio. Dos de las 10 turbinas de la planta resultaron destruidas y una tercera fue dañada seriamente, dijo Vasily Zubakin, director ejecutivo de la firma dueña de la planta, RusHydrop.
En declaraciones presentadas a través de su vocero, Yevkurov dijo que el ataque había sido organizado por milicianos que trataban de vengar las redadas que se han hecho en los bosques de la frontera montañosa entre Chechenia e Ingushetia.