Estados Unidos
Un escándalo han causado las imágenes difundidas este dÃa, las que revelan la forma en cómo agentes privados encargados de la seguridad de la Embajada de Estados Unidos en Kabul, Afganistán, llevaban a cabo actividades impropias.
Una organización no gubernamental llamada Proyecto Para la Supervisión del Gobierno (POGO, según sus siglas en inglés), envió este miércoles las fotografÃas acompañadas por una carta formal de protesta a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
Entre los peores excesos, destapados por agentes del propio ArmorGroup que decidieron quejarse a POGO, se denuncia el abuso a empleados afganos y las novatadas constantes dentro de la zona diplomática.
La organizacion denuncia el abuso por parte de los agentes de seguridad, quienes obligaban a empleados afganos a participar en estas "celebraciones" excéntricas.
"Este tipo de comportamiento es completamente inaceptable y tiene que parar", dice Marthena Cowart, directora de Comunicaciones de POGO.
La carta del POGO explica como uno de los empleados afganos de la Embajada, fue acosado por uno de los supervisores de los guardias quien, acompañado por otros cuatro empleados, entró en el comedor en calzoncillos y visiblemente borracho, botella de alcohol en mano comenzó a insultarle.
En otro momento, un guardia orinó sobre un empleado afgano.
También se relatan las quejas de los propios agentes ante las novatadas que imponen algunos de los supervisores. Un agente denunció que los supervisores "obligan a que orines sobre otros, a comer patatas fritas o tomar chupitos de vodka de entre las nalgas de otros agentes...". Reclaman que dentro de la Embajada existe "un ambiente de miedo y coerción entre los empleados, que son divididos entre aquellos que consienten a las actividades y aquellos que rehúsan participar, y por tanto son ridiculizados, humillados, degradados o incluso despedidos".
La investigación del POGO se produjo después de que un número notable de agentes se comunicara con la organización para denunciar lo que consideraban "un patrón de violaciones flagrantes de las normas de seguridad".