Estados Unidos
La polÃtica estadounidense se ha definido por brechas de género, brechas raciales, brechas geográficas y la brecha entre lo religioso y lo secular.
Ahora viene la brecha geriátrica. Conforme la población envejece y el paÃs se enfrenta a intensas batallas por los costos crecientes de la atención médica y las jubilaciones, la polÃtica estadounidense cada vez parece dividirse más conforme lÃneas generacionales.
La cosa es ver qué tan real y definitoria va a ser esta brecha; si en 10 o 20 años tendrá tantas consecuencias o será tan intensa como, digamos, la división por género, particularmente como se desarrolló el año pasado con la campaña presidencial de Hillary Rodham Clinton.
Por muy de mal gusto que parezca la idea de conflicto intergeneracional, la lucha por la atención médica -por no hablar de la elección del principal defensor actual de la reforma del sistema de atención médica, el presidente Barack Obama- revela que algo está sucediendo. Los estadounidenses de edad tienen más posibilidades de oponerse al plan de Obama que cualquier otro grupo. La Casa Blanca considera esta dinámica como uno de los mayores obstáculos para apagar la preocupación pública sobre su enfoque y para reunir una coalición legislativa que permita su aprobación en el congreso.
Los votantes de edad fueron uno de los pocos grupos que Obama no ganó en las elecciones presidenciales del año pasado, lo que hace que él y a su partido dependan de los votantes jóvenes, que no se presentan a las urnas tan confiablemente como los mayores. Los estadounidenses mayores tienen una visión más obscura de la presidencia de Obama que el resto de la nación.
Sigue tensión
Y no hay razón para pensar que las tensiones que se hayan desenterrado en esta lucha vayan a terminar una vez que se haya resuelto. Obama ha indicado su intención de abordar los problemas financieros de largo plazo del seguro social, otro tema en el que los mayores tienen un papel desmesurado y en el que también son resistentes al cambio.
La generación de la posguerra empezó a llegar a la edad de jubilación el año pasado. Los estadounidenses están viviendo más y se mantienen sanos por más tiempo. Con eso ha surgido un enfoque más activo de la vida de retirado. Los estadounidenses de edad son más comprometidos. Es más probable que miren noticias en televisión, que se presenten a las reuniones de cabildo y se comuniquen con sus representantes en el congreso. Eso resulta especialmente cierto cuando se trata de la atención médica.
Fricción
Ciertamente, en la batalla por la atención médica, la fricción es lo que está impulsando la estrategia de ambas partes. El Comité Nacional Republicano ha financiado una campaña de publicidad por televisión y por Internet dirigida a estadounidenses de edad. Los anuncios aseguran que la propuesta demócrata es una amenaza para Medicare, que racionarÃa los servicios de atención médica y harÃa que el gobierno participara en decisiones de fin de la vida (los infames pero inexistentes "comités de la muerte").
Los demócratas han respondido con ataques a los republicanos por sus intentos anteriores de recortar Medicare. Obama dedicó una larga sección de su discurso ante el congreso a tranquilizar a los votantes de edad acerca de su plan. El grupo de presión de los retirados, AARP, que está trabajando con la Casa Blanca, la semana pasado envió una carta a sus nueve millones de miembros, en la que defiende la reforma de la atención médica, según dijeron sus funcionarios.
David Axelrod, alto asesor de Obama, declaró: "Ciertamente no vamos a dejar que nadie se presente como la Caperucita Roja a la inversa... que los republicanos se presenten como amigos de Medicare cuando no lo son."