Estados Unidos
El presidente estadounidense, Barack Obama, cuyo país es uno de los más contaminantes, está "determinado" a actuar contra el calentamiento global aunque reconoció el martes que queda por hacer "lo más duro" antes de la conferencia de Copenhague en diciembre.
"La amenaza representada por el cambio climático es grave, es urgente y crece", dijo Obama ante decenas de dirigentes de todo el mundo reunidos en la ONU, para tratar de hacer avanzar las discusiones sobre el calentamiento global.
Las generaciones futuras van hacia una "catástrofe irreversible" si la comunidad internacional no actúa "con audacia, rápido y en conjunto", advirtió.
"Comprendemos la gravedad de la amenaza climática. Estamos determinados a actuar. Y honraremos nuestras responsabilidades para con las generaciones futuras", prometió el mandatario.
Compromiso de Obama
Pero, como estaba previsto y a pesar de la presión de los países europeos y otros países ricos, Obama no enunció un objetivo que no fuese el ya conocido, de reducir antes de 2020 las emisiones estadounidenses de gases de efecto invernadero a sus niveles de 1990. Y defendió la actuación emprendida durante los primeros ocho meses de su presidencia. Nadie esperaba una gran iniciativa por parte de Obama, maniatado por el Congreso.
La resistencia de algunos países ricos como Estados Unidos a aceptar compromisos ambiciosos y la de grandes economías emergentes, como China o India, a someterse a fuertes restricciones hacen temer por el resultado de la conferencia de Copenhague (en diciembre) que busca elaborar un nuevo tratado internacional que tome el relevo del Protocolo de Kioto contra el calentamiento global.
Promesas ambiciosas
Por su parte, China prometió crear en su territorio bosques tan grandes como Noruega y que en menos de una década el 15% de su consumo de energía provendrá de fuentes renovables.
El presidente chino, Hu Jintao, hablando ante la conferencia de mayor nivel de Naciones Unidas sobre el cambio climático prometió dar "pasos resueltos y prácticos" para reforzar el uso de energía nuclear, mejorar el uso eficaz de energía y reducir "en un margen notable" la tasa de crecimiento de su contaminación por carbono en proporción con su crecimiento económico.
"En la lucha contra el cambio climático, están en juego los intereses comunes del mundo entero", dijo Hu.
El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, único latinoamericano que habló en la plenaria de la conferencia de cambio climático, afirmó que con un fracción del gasto militar en el planeta se podría estabilizar la emisión de gases contaminantes en el mundo. El mundo, dijo Arias, está ante una emergencia ambiental y tiene en el presupuesto militar una "caja de ahorros" que debería invertir para cubrir los costos de salvar la Tierra.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a los presidentes, primeros ministros y otros líderes que "aceleren el ritmo de las negociaciones y fortalezcan la ambición de lo que se ofrece" para llegar a un acuerdo en Copenhague en diciembre. "Si no es logrado un amplio consenso en Copenhague sería moralmente inexcusable, económicamente miope y políticamente imprudente", advirtió el secretario general.
"La ciencia lo exige. La economía mundial lo necesita". Olas de calor, sequías, la fusión de los glaciares, pérdida de la capa de hielo en Groenlandia y otros desastres naturales se están acelerando, dijo Rajendra Pachauri, presidente de la Comisión Internacional de la ONU sobre el Cambio Climático, que compartió el Premio Nobel de la Paz con el ex presidente Al Gore en 2007. "La ciencia no permite que nos crucemos de brazos ahora", insistió.
* Asistencia: La conferencia de alto nivel de Naciones Unidas sobre el cambio climático comenzó ayer con la asistencia de 100 dirigentes mundiales, reunidos para reactivar las negociaciones que permitan alcanzar un pacto climático global.