Vietnam
El tifón Ketsana, cuyo paso devastador por Filipinas dejó al menos 246 muertos, alcanzó ayer Vietnam, causando al menos 31 víctimas, según el último balance provisional.
Ketsana cogió potencia después de dejar Filipinas y, de tormenta tropical, se transformó en tifón. Un segundo ciclón, en formación, amenaza el este del archipiélago en dos o tres días, advirtió la Organización Metereológica Mundial (OMM).
Según los responsables nacionales y provinciales vietnamitas, el paso del Ketsana dejó 31 muertos ayer en el centro de Vietnam, 13 de ellos en la provincia de Kon Tum. El tifón se dirigía hacía Laos, pero según las autoridades vietnamitas podría volver a perder fuerza durante la noche.
Dolor en Filipinas
En Filipinas, tres días después de la catástrofe, las autoridades reconocían estar desbordadas por la llegada de los sin hogar y lanzaron un llamamiento a la ayuda internacional.
La Unión Europea (UE) concedió dos millones de euros (2.9 millones de dólares) y dijo que estaba también dispuesta a ayudar a Vietnam y a Laos. Estados Unidos, Japón, Vietnam, Singapur y Australia, así como las agencias de las Naciones Unidas, ya aportaron ayuda.
Además de los 246 muertos hasta ahora registrados en Filipinas, las autoridades estiman que hay más de dos millones de damnificados, sobre los 92 millones que tiene el país, y cerca de 320,000 personas acogidas en centros de urgencia.
"Cada vez llega más gente. No sabemos cuánto tiempo podremos resistir", explica Joe Ferrer, responsable de un centro de acogida en la periferia de Manila.
Ante la urgencia, la presidenta filipina, Gloria Arroyo, anunció el martes por la mañana la apertura excepcional del palacio presidencial Malacanang de Manila, adonde llegaron rápidamente centenares de refugiados.