Colombia
Después de que el capo de las drogas Pablo Escobar fue abatido, el hijo que muchos creyeron que lo relevaría salió de Colombia bajo una nueva identidad y mantuvo un bajo perfil como arquitecto en Argentina.
El otrora Juan Pablo Escobar, quien tenía 16 años cuando su padre murió en 1993, está saliendo del anonimato para asumir lo que él considera consciencia y pedir perdón por las atrocidades de su progenitor en el documental "Los pecados de mi padre", que se estrenará el martes en Argentina, el 19 de noviembre en Amsterdam y el 10 de diciembre en Colombia.
En una inusual entrevista telefónica la semana pasada con The Associated Press, contó que la fortuna del barón del narcotráfico se esfumó y que nunca fue parte de las actividades criminales de su padre.
Dijo que salió a la luz pública al ofrecer una disculpa a los hijos de dos políticos cuyo asesinato fue ordenado por su padre.
Escobar encabezó el cartel de tráfico de cocaína más importante en los años ochenta. Peleó contra ser extraditado a Estados Unidos con una violenta campaña en Colombia ordenando bombazos -incluyendo uno que voló un avión con 107 pasajeros a los cuatro minutos de despegar- y los secuestros y asesinatos de políticos, jueces y periodistas que se interponían en su camino.
Marroquín, regordete como su padre y con cierta semejanza, no planea regresar a Colombia, en cambio, quiere abrir una puerta para la reconciliación.