El Salvador
Los salvadoreños refuerzan la remoción de toneladas de escombros en comunidades aún aisladas por las recientes lluvias y en medio de un frente frío que representa una nueva amenaza para más de 14,000 damnificados.
El frente frío que azota el país desde el martes, un día después que terminaron cuatro días de aguaceros, "es una nueva amenaza" de enfermedades respiratorias para los damnificados, dijo ayer a la AP el viceministro de Gobernación, Ernesto Zelayandía.
Indicó que se agiliza la entrega de frazadas y ropa a los afectados "o incluso a población que no están en albergues, pero están en sus viviendas dañadas. Estamos también dándole seguimiento al caso", apuntó.
Los damnificados están distribuidos en 132 albergues de siete de los 14 departamentos del país, incluida la capital.
El frente, que se extiende desde el Golfo de México hasta el este de Estados Unidos y que desaparecería el viernes en este país, podría causar vientos entre los 35 a 40 kilómetros por hora y temperaturas entre los 12 y 18 grados, temperaturas muy inferiores al promedio de 27 a 30 grados en El Salvador.
Zelayandía explicó que decenas de soldados, policías, bomberos y pobladores ayudaban el miércoles en la remoción de "toneladas de escombros" en varias comunidades, sobre todo de la región central del país, aún aisladas por el desastre.