Dinamarca
"¡Justicia para el clima!" era el lema de una multitud alegre, multinacional y familiar que marchó ayer en las calles de Copenhague en dirección del Bella Center, sede de las negociaciones sobre cambio climático de la ONU, para reclamar un acuerdo que tenga en cuenta las necesidades de los más desposeÃdos.
La manifestación se vio empañada en parte por incidentes que estallaron poco después de su inicio, cuando un grupo de unas 300 personas encapuchadas y completamente vestidas de negro comenzaron a romper vidrieras en el centro de la capital danesa. Pero esos incidentes, que se saldaron con entre 600 y 700 detenidos según la policÃa, no podÃan ocultar el carácter más bien pacÃfico de las marcha que unió a militantes ecologistas y antiglobalización de todas las edades, bebés incluidos.
Con mapamundis inflables y pancartas amarillas, los manifestantes recordaban que "no hay planeta B" y que "la naturaleza no acepta los compromisos", en referencia a la necesidad de lograr un acuerdo de lucha contra el calentamiento planetario a la altura de las expectativas.
Frente al parlamento danés, disfrazado de Papá Noel, un manifestante advertÃa que el calentamiento avanza a un ritmo dos veces más rápido en el Artico: "Mi reno no lo soporta más", decÃa, mientras otros cerca suyo agitaban osos polares. Muchos daneses observaban el desfile de la multitud y se asombraban del número de manifestantes. "¡Nunca vi tanta gente en Copenhague!", afirmaba Mette, una mujer de unos 50 años. La policÃa estimó que al menos 30,000 personas iniciaron la marcha, aunque admitió más tarde que "hay mucha gente", sin ofrecer un nuevo recuento.
Para los organizadores habÃa cerca de 100,000 personas desfilando desde el parlamento hasta el Bella Center, sede de la conferencia de la ONU que deberÃa dar lugar a un nuevo acuerdo climático el 18 de diciembre, dÃa previsto para su conclusión.