Dinamarca
La policía danesa dispersó ayer a manifestantes con gases y a bastonazos, mientras las disputas entre delegados impedían resolver las grandes diferencias a apenas dos días de la fecha en que gobernantes del mundo esperan firmar un acuerdo histórico sobre el calentamiento global.
Cientos de manifestantes trataban de impedir la realización de la conferencia de 193 naciones para exigir "justicia climática": medidas firmes contra el calentamiento global.
La policía dijo que detuvo a 230 manifestantes. Los negociadores discutieron a puertas cerradas hasta el amanecer pero no pudieron fijar nuevos objetivos de reducción de emisiones de gases causantes del efecto invernadero ni acordar cifras para la ayuda a los países más pobres, elementos clave de un eventual acuerdo.
"Lamento informar que no hemos podido llegar a un acuerdo", dijo John Ashe, de Antigua, presidente de un grupo de negociación, ante el pleno de la conferencia. Durante las conversaciones de la noche, la delegación estadounidense aparentemente objetó un proyecto que obligaría a su país a reducir las emisiones de gases de invernadero antes de que el Congreso aprobara la ley en cuestión. Los enviados de Washington insistieron en reemplazar el término "deberá" por el condicional "debería".
Cientos de manifestantes marcharon sobre el centro de convenciones, donde la policía antimotines formó cordones protectores. Algunos manifestantes dijeron que querían transformar la conferencia global en una "asamblea popular" y al acercarse a las filas policiales estas los rechazaron con gases picantes.