Emiratos Árabes Unidos
Con fuegos artificiales Dubái inauguró el edificio más alto del mundo, con la esperanza de alejar la atención internacional de la profunda crisis financiera del emirato del Golfo Pérsico y reencender el optimismo que alimentó su crecimiento turbocargado.
Los creadores del edificio finalmente revelaron la altura final del edificio: 828 metros (2,717 pies), que desde hace tiempo eclipsó a su más inmediata rival, la Taipei 101 en Taiwán, que tiene 508 metros (1,667 pies).
Miles de habitantes y turistas atestaron los alrededores de la torre de 800 metros de alto y que tiene 164 pisos. Tras caer la noche, un elaborado juego de fuegos artificiales que se desprendieron de la torre la hizo asemejar a un árbol de Navidad colosal.
El gobernante hereditario del emirato de Dubái develó una placa ubicada en la base del rascacielos. Los festejos que incluyeron danzas tradicionales del Golfo Pérsico y paracaidistas que aterrizaron cerca de la base del edificio, con equipos con los colores de los Emiratos Árabes Unidos.
El edificio fue renombrado como Burj Jalifa, que en lengua arábiga significa Torre Jalifa, en honor de presidente de los Emiratos árabes Unidos, Jalifa bin Zayed al Nahayan.
La torre cuenta con el mayor número de pisos del mundo -164- y el mayor índice de ocupación que cualquier otra del planeta.