HaitÃ
La ayuda procedente de todo el mundo y necesitada con urgencia en Haità comenzó a llegar, pero cuellos de botella como problemas de logÃstica y un vacÃo de liderazgo dejaron a los rescatistas solos para salvar a los sobrevivientes atrapados y heridos, asà como para entregar los suministros en la capital.
Chinos, franceses o estadounidenses: los rescatistas desembarcaban en masa en el aeropuerto de Puerto PrÃncipe en medio de toneladas de material de ayuda para los damnificados por el terremoto, saturando el aeropuerto.
Las instalaciones funcionaban, pero con una torre de control fuera de servicio.
"Vamos a enfrentarnos a un desafÃo logÃstico importante", indicó desde Ginebra la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Elisabeth Byrs. Equipos se esfuerzan por tratar de poner en marcha la torre de control "al final del dÃa", añadió.
"De momento, los aviones aterrizan a ojo, es muy fastidioso y es un auténtico problema", explicó la portavoz, poco antes que se anunciara la saturación del espacio aéreo haitiano.
El desafÃo para los rescatistas consistirá en retirar rápidamente del aeropuerto los equipos desembarcados y repartirlos lo antes posible por las zonas devastadas.
Las promesas de ayuda continúan, varias naciones se han comprometido a no olvidarse de HaitÃ.