Estados Unidos
“En tecnología, las verdaderas innovaciones implican un gran salto, implica adivinar necesidades que nadie sabía que tenía y después ofrecer capacidades que redefinen las categorías de productos”, explica David B. Yoffie, profesor de la Escuela de Administración de Harvard. “Eso es precisamente lo que ha hecho Steve Jobs”.
Es innegable que Jobs tiene grandes dotes para la mercadotecnia y el espectáculo, pero también escucha hábilmente a la tecnología.
Él dice que “rastrea los vectores de la tecnología a través del tiempo”, para juzgar cuándo está lista para el mercado una innovación interesante.
El progreso técnico, los precios accesibles y la demanda del consumidor deben de cuajar en un producto de gran demanda.
En efecto, diseñadores e ingenieros de Apple estuvieron trabajando por años en la iPad, presentándole periódicamente a Jobs los prototipos. Ninguno de ellos pasó las pruebas sino hasta hace poco tiempo.
La iPad podría resultar una gran pérdida para Apple.
Algunos escépticos consideran que ocupa un terreno incierto entre un iPod y una computadora portátil, además de que para ser un juguete novedoso es muy caro, con un precio de entre 499 y 829 dólares.
Sin embargo, hay que recordar que, cuando se introdujo en el mercado el iPod, en 2001, sus críticos dijeron que el nombre eran las siglas (en inglés) de “los idiotas valoran nuestros productos”.
Y ya sabemos quién rió al último esa vez.