Estados Unidos
Laura Chinchilla se convirtió en la primera mujer que llega a la presidencia de Costa Rica y lo hace con el reto de combatir el narcotráfico y la inseguridad y mejorar el estado del bienestar implantado hace 60 años.
Chinchilla, una experta en temas de seguridad de 50 años, obtuvo tantos votos como sus dos rivales juntos, Ottón Solís (centro-izquierda) y Otto Guevara (derecha), quienes reconocieron su derrota.
En su primer discurso, la mandataria electa prometió honrar la confianza de sus votantes y mantener un "diálogo permanente con los sectores sociales y políticos del país".
"Es un momento de alegría, pero sobre todo de humildad (...) no traicionaré esa confianza porque tengo claro que no me ha sido dada como un regalo", admitió la candidata ante una multitud de seguidores que salió a las calles para festejar una victoria que "superó las expectativas", según confesó.
La candidata concurría por primera vez a unas elecciones, después de haber sido vicepresidenta y ministra de Justicia en el gobierno de Óscar Arias, al que sucederá el próximo 8 de mayo.
Retos
Chinchilla delineó sus principales retos: combatir la inseguridad y el narcotráfico -que según ella amenaza con "librar la última batalla" en Centroamérica tras la violencia que ha desatado en México y Colombia- y profundizar el estado del bienestar implantado en 1948 tras la guerra civil. Asimismo, se comprometió con la defensa del medio ambiente. Se comprometió a mejorar la educación pública, fortalecer la Caja Costarricense del Seguro Social, desarrollar una red nacional de cuidado para niños pequeños y adultos mayores o poner la sustentabilidad ambiental en el centro de la política pública.
Asimismo, dijo que tenía un mandato para convertir al país en carbono neutral y transformar a Costa Rica en el "primer país desarrollado de América Latina", entre otros cometidos, a partir del 8 de mayo, cuando asuma la presidencia.
Visiblemente emocionada y arropada por su esposo, el penalista español José María Rico, y su hijo de 13 años, José María, prometió convertir Costa Rica en el "primer país desarrollado" de la región.
Felicitaciones
Uno de los primeros en felicitarla por el holgado triunfo fue su mentor, el presidente Óscar Arias, de su misma formación, el Partido de Liberación Nacional (PLN, centro-derecha), con quien debe reunirse en los próximos días para definir el traspaso de poderes.
Sus principales oponentes admitieron su derrota y felicitaron a la candidata poco después de que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) diera los primeros resultados parciales de los comicios, que registraron una abstención del 30.79%.
Tras marcar distancia con las tendencias feministas durante su campaña, la presidenta electa tuvo palabras de agradecimiento para las mujeres que "continúan superando las barreras y haciendo más grande a Costa Rica" y para sus dos contrincantes en la campaña. Según su partido, parte de la victoria se la debe a las mujeres, que la apoyaron casi un 10% más que los hombres. Quizá por eso anunció que espera conformar un gabinete con tantos hombres como mujeres.
Con una licenciatura en Ciencias Políticas y una maestría en Administración Pública por la universidad estadounidense de Georgetown, Chinchilla llega a la presidencia con una gran experiencia en la función pública, donde ha sido ministra de Seguridad y Justicia, vicepresidenta y diputada en su dilatada carrera.
Primer día
Chinchilla decidió dedicar el día después de su triunfo electoral a agradecer, primero a su equipo de campaña, después ir a la iglesia y al cementerio para poner una ofrenda en la tumba de sus abuelos.
Chinchilla debutó como presidenta electa otorgando varias entrevistas a medios locales e internacionales y luego visitó la sede de su comando de campaña donde agradeció a sus más estrechos colaboradores el esfuerzo y sacrificio hecho, según comentó ella misma.
La presidenta electa dijo que planificó viajar por la tarde a Cartago, población a 22 kilómetros al este de la capital, en donde visitará la basílica para agradecer a la Virgen de los Ángeles por su triunfo y luego irá a un cementerio al sur de la capital para depositar una ofrenda en la tumba de sus abuelos paternos.