Estados Unidos
El nuevo foro político que se prepara en América Latina sin la presencia de Estados Unidos ni Canadá plantea más preguntas que respuestas, según expertos en Washington, mientras que el gobierno de Barack Obama guarda un silencio prudente.
"Yo no diría que es una amenaza, sino un desafío, pero no solo para Estados Unidos sino para los propios países latinoamericanos", considera Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano.
El nuevo foro, que no tiene ni forma ni reglas definidas, fue aprobado en la cumbre del Grupo de Río de esta semana en Cancún (México), que agrupa a 32 países.
Los estatutos deberían ser debatidos en una nueva reunión en Caracas en 2011, lo que para algunos analistas no es casual.
"El Grupo de Río no incluye a Estados Unidos pero sí a Cuba, así que esto solo beneficia (al presidente venezolano Hugo) Chávez", critica Jaime Daremblum, director para asuntos latinoamericanos del Instituto Hudson.
La principal víctima podría ser la Organización de Estados Americanos (OEA), que según el presidente boliviano Evo Morales se encuentra en "agonía".
La autoridad democrática de la organización sufrió un rudo golpe con el reciente golpe de Estado en Honduras, condenado unánimamente por todos los miembros (incluido Estados Unidos) pero cuyo régimen salió airoso del trance.
Sin embargo, la OEA cuenta con una Carta Democrática desde 2001, que ha ayudado a definir un objetivo común en la región tras la Guerra Fría del siglo XX, puntualiza Shifter.
Documentos
"Hay que ver qué tipo de documento trabajarán en Caracas" que puedan tener la misma ambición que esa Carta, que sigue en pie a pesar de todas las controversias, advierte este experto.
Los miembros de la OEA cuentan también con una Comisión Interamericana de Derechos Humanos que, a pesar de todas las críticas, sirve de voz de alerta y además es una antesala para la Corte regional en San José.
Lo que hace falta precisamente son órganos para dirimir conflictos en una región que muestra más que nunca una gran diversidad política, coinciden los expertos.
La pelea a gritos que sostuvieron en Cancún el presidente venezolano Chávez y su par colombiano Álvaro Uribe es una premonición de lo que pueda ocurrir en ese foro.
"Todo esto sería superable si existiera un interés real en arreglar la OEA", aventura Kevin Casas-Zamora, del Instituto Brookings.