Uruguay
El ex guerrillero e izquierdista José Mujica prometió unidad y políticas económicas ortodoxas tras asumir la Presidencia de Uruguay en la céntrica Plaza Independencia de Montevideo, donde fue aclamado por miles de personas.
La ceremonia se cumplió en el Palacio Legislativo y en un hecho inédito, como presidenta del Senado su esposa Lucía Topolansky, también ex guerrillera, le tomó el juramento de estilo.
"Hoy es el cielo, mañana es el purgatorio", dijo Mujicaal ser juramento en el Palacio Legislativo.
Mujica instó a pasar "de la tolerancia a la colaboración" con la oposición porque "unos llevamos los tornillos y otros llevamos las tuercas".
También prometió mantener una política económica "ortodoxa y prolija" en la misma línea que la del anterior gobierno del Frente Amplio.
Tras el acto ante la Asamblea General, Mujica y su vicepresidente, Danilo Astori, fueron hacia la céntrica plaza Independencia en un pequeño coche chino adaptado a motor eléctrico con mano de obra uruguaya.
Miles de personas, en una tarde de sol y calor, portando banderas del Frente Amplio, roja, azul y blanca en franjas horizontales, se dieron cita a la ceremonia.
Mujica y su vicepresidente recorrieron las últimas cuadras a pie, por la avenida 18 de Julio, aclamados por miles de personas. "Vamos Pepe, Pepe con la gente", coreaban a lo largo del recorrido, en tanto lanzaban ensordecedores gritos de "¡Uruguay, Uruguay!".
Donará 87% de salario
En su discurso, Mujica instó a "multiplicar" la riqueza "porque las demandas sociales son prácticamente infinitas" y "el gran compromiso de este gobierno" es "barrer la indigencia" y "masificar el conocimiento y la cultura".
Advirtió que "nada de esto se consigue en este país a los gritos" y subrayó que una "macroeconomía prolija es prerrequisito para todo lo demás".
Mujica anunció que donará el 87% de su salario de unos 12,500 dólares mensuales para un fondo de vivienda y proclama que gobernará con austeridad, que "no es tacañería", sino "una lucha desesperada por mantener la libertad" y "preservar nuestra libertad individual".
Al asumir el mando, Mujica se convirtió este lunes, luego del mandatario Daniel Ortega en Nicaragua, en el segundo ex guerrillero en llegar al poder de un país latinoamericano.
Dignatarios
En la plaza Independencia, en un escenario presidido por la estatua del prócer Artigas, el mandatario saliente Tabaré Vázquez le pasó la banda presidencial y recibió honores militares, en presencia de numerosos dignatarios extranjeros.
Entre ellos se encontraban el heredero de la Corona española, el príncipe Felipe de Borbón y los presidentes Hugo Chávez (Venezuela), Cristina Kirchner (Argentina), Evo Morales (Bolivia), Fernando Lugo (Paraguay), Álvaro Colom (Guatemala) y Rafael Correa (Ecuador), en silla de ruedas tras una operación de rodilla. Kirchner y Correa calificaron de "muy emotivo" el discurso de Mujica en la Plaza Independencia, donde se proclamó "tremendamente republicano" y "somáticamente democrático".
Recordó que "no por estar arriba, tu corazón y tu compromiso deja de estar abajo" y estimó que "algún día la humanidad" construirá sociedades "menos egoístas" y "más solidarias", para lo cual "tendrá que haber multiplicado mucha riqueza, mucho conocimiento y mucha cultura, porque es inútil igualar de arriba hacia abajo, la gente clama por lo inverso".
La secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, que se entrevistó con Mujica por la mañana, tal y como hizo el presidente colombiano Álvaro Uribe, no acudió a la ceremonia popular y partió a Buenos Aires, donde pasará la noche antes de continuar su periplo latinoamericano en Chile.
Sobre su encuentro con Uribe y las relaciones entre Colombia y Venezuela, Mujica dijo que "hay que mediar todo lo que se pueda para enfriar el partido", porque "a los fierrazos (por la fuerza) no vamos a arreglar nada".
Los lazos con Uruguay "han sido excelentes" en el gobierno de Vázquez y "así serán" durante el mandato de Mujica, dijo por su parte Uribe.